Le vale mucho más al cuerdo la regla, que al necio la renta.
La curiosidad mató al gato.
Mi cerebro es tan grande que a veces se me escurre por la nariz.
Si vas a la guerra, reza una vez; si vas al mar, reza dos, y si te vas a casar reza tres.
Hoy arreboles, mañana soles.
Amor y dolor son del mismo color.
Cuando Febrero no febrerea, Marzo marcea.
Mi casa y mi hogar, cien doblas val.
El ojo de un amigo es un buen espejo.
La hija paridera, y la madre, cobertera.
Que a la corta, que a la larga, todo se paga.
A marido ausente, amigo presente.
Haz la noche, noche y el día, día y vivirás con alegría.
Los favores de familia, no se pagan en toda la vida.
La necesidad hace a la vieja trotar.
La col hervida dos veces mata.
Todo avaro tiene un hijo gastador.
Abajo está lo bueno, dice la colmena al colmenero.
El que espera desespera.
Mujer precavida vale por dos.
Ocho días antes se arremanga el fraile.
El que con muchachos se acuesta, amanece hecho fiesta.
De la mujer, del tiempo y la mar, poco hay que fiar.
Quien habla con argumentos, no grita ni hace aspavientos.
El saber no ocupa lugar.
A quien no teme la muerte, nada le es fuerte.
El árbol con fronda amiga, buena sombra nos prodiga.
Come a gusto y placentero, y que ayune tu heredero.
Variante: El perro y el niño, donde le ponen cariño.
¿De Aranda, hijo un demonio, y lloras?.
Cuando las vigas se rompen se reconstruyen; cuando los hombre mueren se les sustituye.
Lo que puedas hacer hoy, no lo dejes para mañana.
Ara hondo, siembra pronto, tira basura y ríete de los libros de agricultura.
Fantasía tras fantasía, y la barriga vacía.
Quien lengua ha, a Roma va.
La vida es un trabajo que hay que hacer de pie
El hijo borde y la mula cada día se mudan.
De abrigado a nadie vi morir, de desabrigado sí.
Para morirse, siempre hay tiempo.
Pan de ayer y vino de antaño, mantienen al hombre sano.
Írsele a uno el santo al cielo.
Mas vale viejo conocido que nuevo por conocer.
Alegría y tristeza muerte acarrean.
Amigo ambiguo vale por dos enemigos
Quien no se arriesga, no pasa la mar.
La vaca no se acuerda de cuando era ternera.
Una montaña se escala en etapas, las propiedades se adquieren en etapas, y a la sabiduría se llega en etapas.
La mujer y la vaca, con día para casa.
El consejo a posteriori es como la lluvia tras la cosecha
Ni vive, ni deja vivir.