Mantente cerca del Gran Espíritu.
Malo es no podar pero peor es desmochar.
La gala del estudiante, en cuello y guante.
No hay gato que no tenga uñas.
Achaque el viernes por comer carne.
Más vale sudar que toser y tiritar.
No hay nada peor que un pobre harto de pan.
Cuando la miseria entra por la puerta, el amor sale por la ventana.
Algo debe de querer quien te hace fiestas que no te suele hacer.
En bien cortar y en vino echar, bien veo quién me quiere bien y quién me quiere mal.
Corazón cobarde no conquista damas ni ciudades.
Un asno cargado de oro sube ligero una montaña.
Cada cosa nace para su semejante.
Nace en la huerta lo que no siembra el hortelano.
Piedra movediza, nunca moho la cobija.
Hay veces que el pato nada, y hay veces que ni agua tiene.
De lo que no veas, la mitad sólo creas.
La casa del jabonero es toda un resbaladero.
Ajo y vino puro, y luego verás quien es cada uno.
Niebla en alto, lluvias en bajo.
Tres trasteos equivalen a un incendio.
Si tomas un mal camino, no esperes un buen destino.
El amor, la picardía y la necesidad hacen buenos oradores.
Algo es algo, menos es nada.
Todo gran amor no es posible sin pena.
Por el interés te quiero Andrés.
Cuando agua venga antes que viento, prepara el aparejo a tiempo.
No vendas la piel del oso antes de haberlo muerto.
Donde hubo humareda, el rescoldo queda.
En el mes de San Juan, al sol se cuece el pan.
Cerca de la iglesia, lejos de Dios.
Hay que amarrar el tamal.
Las uñas de gato y hábitos de beato.
Si te hace caricias el que no te las acostumbra a hacer, o te quiere engañar o te ha menester.
Hacerse el tigre, para que no se lo coman los gatos.
Únicamente los peces muertos nadan con la corriente.
No dar su brazo a torcer.
Zanahoria y nabo, buenos casados.
El que quiera saber, que vaya a Salamanca.
Lo que del corazón rebosa, sálese por la boca.
Bien gobernar y no mucho bailar.
Cosa prometida es medio debida, y debida enteramente si quien promete miente.
Pronto será un limosnero el que no puede decir no.
En el peligro se conoce al amigo.
Manos duchas comen truchas.
Roban un cordero o dos, y dan los pies por amor a Dios.
Bueno es pan duro, cuando es seguro.
Donde muchos mandan y ninguno obedece, todo fenece.
Para el peor rey, el mejor profeta. Para el peor pecado, el mejor mensaje.
No da, ni dice donde hay.