Variante: Dos que se acuestan en el mismo colchón acaban siendo de la misma condición.
El pan bien escardado hinche la troja a su amo.
Puta me veas y tú que lo seas.
Para ganar, forzoso es trabajar.
Malo es cojear delante de un cojo.
La espina saldrá por donde entró.
En llegando la Ascensión, ni merluza ni salmón.
Variante: De casta le viene al galgo el ser rabilargo.
A caballo dado no se le ve (el) colmillo. (v. tb. "A caballo regalado...", más abajo
El que sabe cuándo hablar, sabe también cuándo callar.
Si la serpiente oyera y el escorpión viera, no habría hombre que al campo saliera.
El que se escusa, se acusa.
Más peligroso que una puñalada al hígado.
Entre hermano y hermano, dos testigos y un escribano.
El caballo la pistola y la mujer nunca se prestan.
Fruta desabrida, no es apetecida.
Más trazas inventa en cinco minutos una mujer, que el Diablo en un mes.
El amor que se alimenta de regalos siempre tiene hambre.
Rábanos y queso tienen la corte en peso.
Al buen, regalo; al malo, palo.
La hogaza no embaraza.
Malas nuevas, como el rayo llegan.
En cada casa cuecen habas, y en la mía calderadas.
Al hombre listo y tunante, no hay quien le eche el pie delante.
La envidia va tan flaca y amarilla porque muerde y no come.
En tiempo de verano, el capote con su amo.
Secreto bien guardado, pliego lacrado y sellado.
Quien con pícaros se amaña, es de la misma calaña.
El día de San Brando, no tiene cuando".
El saber no ocupa lugar, la ignorancia tampoco.
Más caliente que un brasero, la bragueta de un herrero.
De aquella me deje Dios comer, que en Mayo deja los pollos y comienza a poner.
No le trata de animal, pero le muestra el ronzal.
Amar a quien no se ama es fatigar el corazón.
Para que alcance siempre tiene que sobrar.
En casa de Manuel, él es ella y ella es él.
A veces, hasta un cerdo ciego encuentra una bellota.
La mujer hilando, y el hombre, cavando.
Nadie muere motón.
Haz barato y venderás por cuatro.
No es lo mismo uno en su tierra, que en tierra ajena.
Lo que un hombre puede esconder, otro lo puede descubrir.
Si quieres hablar mal de alguien, hazlo por donde no sople el aire.
San Xoán trae o inferno, e San Andrés o inverno.
O dentro o fuera es mejor que ni dentro ni fuera.
A quien Dios quiere bien, la casa le sabe.
El miedo tiene mucha imaginación y poco talento.
Más enseñan las manos que los labios.
Por mucho que sople el viento, una montaña no se inclina ante él.
Entre más estrecha la mente más grande la boca.