Con mis maestros he aprendido mucho; con mis colegas, más; con mis alumnos todavía más.
Por los cuernos se agarra el toro.
Sembrar poco y mucho recoger, no puede ser.
Los enemigos del casado son tres: la moda, el modista y la mujer.
Yo que la buscaba, y ella que no se quiso esconder, se juntaron el hambre con las ganas de comer.
Más vale un pan con Dios que dos con el diablo.
Lo que siembres, recogerás.
El que todo lo quiere, todo lo pierde.
En hacer bien nunca se pierde.
Hombre hablador, nunca hacedor.
Cada gota que cae del cielo, tiene su sitio hecho.
Si dieras de comer al diablo, dale truchas en invierno y sardinas en verano.
Monja de Santa Ana, tres en cama.
Dios da la harina y el Diablo la maquila.
En puerta y en puente nadie se siente.
Buena es la quina, pero a veces es más mal que medicina.
El trabajo bien hecho da alegría en el pecho.
Quien fuerza ventura, pierde rencura.
En la batalla se conoce al soldado; pero en la Victoria se conoce al caballero.
Zorrilla tagarnillera, hácese muerta por asir la presa.
Cumplir cada uno su deber a nadie sino a Dios temer.
A la mujer brava, la soga larga.
Dos es compañía, tres multitud.
¿Tú liebre, y vas a cazar?.
La mano que da está por encima de la mano que recibe
Prueba primero al amigo, antes de buscar su abrigo.
Quebrásteme la cabeza, y ahora me untas el casco.
El último que se pierde es la esperanza.
Zorra que duerme de día, de noche anduvo de cacería.
¿Qué tienen que hacer las bragas con la alcabala de las habas?.
Hazlo bien para que no tengas que hacerlo dos veces.
La diligencia nunca se quejo de la fortuna.
El río se llena con arroyos pequeños.
Malo es que se diga que Juan se ha muerto; si no se ha muerto, es que está muy malo.
Emprestaste, perdiste al amigo.
Guay de gachas, a tal hora comidas y con punta de alfiler.
El diablo es puerco.
Por más bonita que sea, también suda, caga y mea.
El aceite es: armero, relojero y curandero.
Lo que se hace aquí, se paga aquí.
Caga más una vaca que cien palomos.
A la mujer y a la guitarra, hay que templarla para usarla.
Frío en el invierno y calor en el verano, eso es lo sano.
El pepino en el gazpacho, y los negocios en el despacho.
El amor es como la flor de la higuera: si se huele discretamente exhala su fragancia, pero si se la expone a los ojos de los demás acaba cubierta de moscas y pierde su perfume
No hay que juzgar un libro por su tapa.
No te pongas el parche antes de que te salga el grano.
Una gota de sangre vale más que cien litros de amor.
Mucho saber, menos ignorar es.
Al vino y a la mujer, por el culo a poder ser.