No hay duelo sin consuelo.
Planta y cría y tendrás alegría.
No arrugues si no vas a planchar.
Cosa mal guardada, de ladrones bien robada.
La pobreza no es vileza, mas es rama de la pereza.
Quien dice lo que no siente, miente.
En la prueba está la solución. Si Dios te da limones, haz limonada.
Lo que bien se gana, bien se guarda.
Quien guarda halla, si la guarda no es mala.
Amor loco, hoy por ti y mañana por otro.
Si tu problema tiene solución, ¿por qué te preocupas? Y si no la tiene? ¿por qué te preocupas?
Ya que se quema la casa, calentémonos en ella.
El que presta, a pedir se atiene.
Harto da quien da lo que tiene.
Como flores hermosas, con color, pero sin aroma, son las dulces palabras para el que no obra de acuerdo con ellas.
Quien dice lo suyo, mal callará lo ajeno.
Infierno y gloria, dos nombres en discordia.
De cielos abajo, cada uno come de su trabajo.
El hombre más listo enloquece al amar; la mujer más tonta se vuelve lista cuando ama
El inicio es la mitad de la tarea.
No renunciar a sus esperanzas hasta llegar al río Huanghe.
Lo que se da al pobre se guarda en el cielo.
Las piedras no hablan.
A la mujer búscala delgada y limpia que gorda y guarra ella se volverá.
Una alegría esparce cien pesares.
Si el cuerpo es derecho no importa que la sombra sea torcida.
Brasero que calor no da, ¿para qué está?.
Roja barba y mal color, debajo del cielo no le hay peor.
Para enseñar a los demás, primero has de hacer tú algo muy duro: has de enderezarte a ti mismo.
La fortuna de la mar, hace a unos bien y a otros mal.
Perro que ladra, guarda la casa.
Como es la mujer, así es la casa.
De bajada todos los santos ayudan
La lengua larga es señal de mano corta.
Perro, caballo y mujer, tener bueno o no tener.
La mujer baja la voz cuando quiere algo, pero la sube al máximo cuando no lo consigue.
Hombre estudioso, vale por cien perezosos.
Sayo que otro suda, poco dura.
Ignorar para preguntar y preguntar para saber, eso es aprender.
El cebo oculta el anzuelo.
Con Dios voy; mis obras dirán quién soy.
Cuesta poco prometer lo que jamás piensan ni pueden cumplir.
Los profetas y adivinos, embaucan a los cretinos.
A la mala costumbre, quebrarle la pierna.
El que no arriesga nada lo arriesga todo.
Si a la abeja ves beber, muy pronto verás llover.
Abrir la fuente y disminuir el escape del agua.
El que está enfermo no reusa la medicina.
Al hombre y al oso, lo feo lo hace hermoso.
Buenas cartas a veces pierden.