No rompas el silencio si no es para mejorarlo.
Tres españoles, cuatro opiniones.
Quieres más o te guiso un huevo.
Lee antes de firmar y cuenta antes de guardar.
Dios da bragas a quien no tiene culo.
Muy amigos, pero el borrico en la fermoso.
El follo del santo, no hiede tanto.
Ojos que no pueden ver, de vidrio tienen que ser.
No incluyas en la lista de tus amigos al hombre que aplasta sin necesidad un gusano
A quien tiene buen vino nunca le faltan amigos.
Corazón apasionado no sufre ser aconsejado.
Esta permitido ser más hábil que los demás; pero es peligroso parecerlo.
Gran bien es castidad, ¿pero dónde está?.
Amigo que quiere mi capa es ladrón de solapa.
Cuando Dios cierra una puerta, abre una ventana.
Un buen libro es un tesoro: cada hoja, un pan de oro.
Alcalde de aldea, yo no lo sea.
La amistad hace lo que la sangre no hace.
Donde no hay mata, no hay patata.
Amigo de todos, loco con todos
La salud no se aprecia hasta que llega la enfermedad.
Nadie se muere hasta que Dios quiere.
Haga lo que yo mando, no lo que yo hago.
A las armas las carga el diablo y las descargan los imbéciles.
Caballo que no sale del establo, siempre relincha.
A veces el echar a andar es la más difícil del caminar.
De un peligro, con otro me libro.
Mal se honra hombre con lo ajeno.
No es bello lo que bello es, sino lo que gusta
En Octubre, toma los bueyes y cubre.
No le pidas trigo a la tierra que no riegues a diario.
Las cañas se vuelven lanzas.
Mas vale vergüenza en cara que dolor de corazón.
Cuanto mas alto es el bambú, más bajo se encorva.
La zorra nunca se mira la cola.
La mujer tiene derecho, si se mantiene en su techo.
La buena mujer, con sus manos edifica su casa.
El que ha tenido un mujer, merece una corona de paciencia; el que ha tenido dos, la merece de simpleza.
El que da dinero manda y el que no de pendejo anda.
Agua es calentada, más presto es resfriada.
Los mejores compañeros en las horas desocupadas son los buenos libros.
De buena casa, buena brasa.
Mandan al gato, y el gato manda a su rabo.
A árbol caído, todo son piedras.
Caérsele a uno los palos del sombrajo.
Hermosura sin talento, gallardía de jumento.
La enfermedad entra por la boca y la desgracia sale de la boca.
La flor del romero, de la abeja es curandero.
Vicio es callar cuando se debe hablar.
Lo que no arrastran dos tetas, no arrastran carretas.