En el menguante de enero, corta tu madero.
Una hora de hoy es mejor que dos de mañana.
Más vale el placer que dura un momento que el dolor que dura una vida.
Oficio vano y con pena, al que le sigue condena.
Untar la carreta para que no chirrié.
Se aprende poco con la victoria, en cambio, mucho con la derrota.
Sin precio no se han las mujeres.
Lo que se regala y se quita se vuelve cuita.
El que tiene vergüenza, ni cena ni almuerza.
Paja triga hace medida.
Con todos corro y con ninguno me paro.
Dar limosna no aligera la bolsa
Boda de hongos, llámala bodorrio.
Mujer en la ventana, o puta o ENAMORADA.
O en la oreja, o en el rabo, la mula parece al asno.
El hombre es para el hombre un espejo.
Si el pastor duerme, la ovejilla se pierde.
De aquí a mañana, muchas horas hay.
Hombre bermejos, ni de cerca ni de lejos.
La ignorancia es la medicina, el conocimiento enfermedad.
No te rías de un cojo sin saber como andas tú.
La honestidad es un vestido de oro
Roma, acuerdos y locos doma.
Una hora de contento, vale por ciento.
Saltar de la sartén para caer en las brasas.
El que con muchos se casa, a todos enfada.
En aguas donde hay piraña, muy pendejo quien se baña.
Dos veces olla al día, el caldo amargaría.
Gorrino que en la mesa chilla, ya está oliendo a morcillas.
Más ordinario que un sicario en un burro.
El comer y el cagar, con reposo se han de tomar.
Fuiste doncella y viniste parida.
El hombre muere, pero su obra vive y permanece.
Lluvia y sol, fiesta de caracol.
Al pobre desnudo le valen más dos trajes que uno.
Fortuna te dé Dios, talento no.
De lo que come el grillo, poquillo.
A mucho hablar, mucho errar.
Solo se puede competir en felicidad con los dioses cuando se posee pan y agua
A mala suerte, envidia fuerte.
Peores nalgas tiene mi suegra.
Hablara yo para mañana.
Regalos, regalos, ¡a cuántos buenos hicisteis malos!.
El que veló, sondó y desconfió, jamás se perdió.
La última cuenta la paga el diablo.
Deja la contienda, y no te quebrarán la cabeza.
Hay que estar afuera, para ver lo de adentro.
Si no sabes hacer, mira al vecino qué hace
Matar dos águilas con una sola flecha.
No le pongas tanto huevo a la harina; porque se te amarilla el pan.