Quien solo piensa en lo que en su vientre entra, no vale más que lo que de su vientre sale.
Fue por potros y trajo muletas ¡malhadada feria!.
A cena de vino, desayuno de agua.
El ahorro es santo porque hace milagros.
Reniego de caballo que se enfrena por el rabo.
Guerra avisada no mata soldado.
Quien no confía en el hombre, no confía en Dios
El que con locura ama, nunca llega hasta la cama.
Caldo de gallina, a los muertos resucita.
A enfermo de encontrón, medicina de trompón.
Toma el tiempo conforme viene, pues otra cosa no puedes.
¿El azar? Pero si es Dios de incógnito
A quien mal vive, su miedo le sigue.
Lengua de barbero, afilada y cortadora.
De dineros y bondad o, calidad, quita siempre la mitad.
El primer amor es como la camiseta, siempre va pegada al pecho.
Mano sobre mano, como mujer de escribano.
Cada día, su pesar y su alegría.
La admiración alaba, el amor es mudo
Buena es la regla, si la regla es buena.
Tanto pedo para cagar aguado.
Más vale dejar en muerte a un pillo un duro, que pedir en vida una peseta a un hombre de bien.
Saber más que Merlín.
Mear sin peer, rara vez.
Ver y más ver, para aprender, oír y más oír, para aprender y saber decir.
Darle castañas al castañero, tiene salero.
Suerte te dé Dios, hijo, que el saber de nada sirve.
Si dios no perdonase, su paraíso estaría vacío.
Abril, aguas mil y todas caben en un barril.
Con la mujer y el dinero no te burles, compañero.
Durará o no durará, pero lo que es hacerlo, hecho está.
A bestia comedora, piedras en la cebada.
No hay que pensar que porque los sapos brincan son de hule.
Siempre dan las nueces al que menos las merece.
La tórtola ocupa el nido de la urraca.
Está permitido, en tiempo de peligro, andar con el diablo hasta haber atravesaado el puente.
Hoy te quiero más que ayer, pero menos que mañana.
Un amigo es como una fuente de agua durante un viaje largo.
Cuando el abad lame el cuchillo, malo para el monaguillo.
Tabernero diligente, de quince arrobas hace veinte.
Obrar mucho, y hablar poco; que lo demás es de loco.
Para conservar amistad, pared en medio.
Juan de las Bragas, si no quieres que te lo digan, no las hagas.
La mujer y la cartera, cuanto más pequeña más fea.
Al que tienes que dar la cena, no le quites la merienda.
Si quieres quedar bien, nunca digas que te va muy bien.
Para verdades el tiempo, y para justicia Dios.
Beber sudando agua fría, catarro o pulmonía.
Quéjese de la muela aquel al que le duela.
El que siembra, cosecha.