En sociedad enferma, individuo sano más raro que ave rara.
En mentando el ruin de Roma, por la puerta asoma.
El fuego de la leña verde proporciona más humo que calor.
Le dijo el grajo al cuervo: quítate allá, que tiznas.
Nada abriga mejor que el calor de una sonrisa.
A secreto agravio, secreta venganza.
Los pies van donde va el corazón
El amor es el precio para quien quiere comprar el amor
Si quieres buena fama, no te halle el sol en la cama.
Dime lo que decantas y te diré lo que te falta.
Las medias ni pa las mujeres.
Cada cual es dueño de su miedo.
En gran río, gran pez, más ahógase alguna vez.
Comer arena antes que hacer vileza.
Los infiernos están llenos, de votos y deseos buenos.
Fiar es de hombre bobo, pues es pagar lo que come otro.
Si has perdido algo hazte a la idea de que se lo has dado a un pobre
A mal que no tiene remedio, no hay más que ponerle buena cara.
Cuanto más primo, más me arrimo.
Cuando guían los ciegos, ¡ay de los que van tras ellos!.
Aprovéchate gaviota que no te verás en otra.
Pescador de anzuelo, a su casa vuelve con duelo.
Copa de madroño, chisporrotea y quema el coño.
El que bien vive, harto letrado es.
Donde quiera que fueres, haz lo que vieres.
A cada puerta, su dueña.
Cría fama y échate en la cama.
Mujer hermosa, mujer que llora, sus males aminora.
Al alcornoque no hay palo que lo toque; menos la carrasca, que le casca.
¿Adónde irá el buey que no are?.
Tal vendrá que tal te quiera.
Nadie, ladrando a la luna, alcanza amor ni fortuna.
La manera de evitar grandes faltas es cuidarse de las pequeñas.
Ayer putas y hoy comadres.
Sirve a un gran hombre y sabrás lo que es la aflicción.
A unos da Dios ovejas, a otros, orejas. A veces perdiendo se gana.
La palabra es playa, el silencio oro.
Actividad cría prosperidad.
Más vale pálido una vez que cientas colorado.
Tal para cual, Pascuala con Pascual.
El amor no respeta a nadie
A cada cual dé Dios el frío como ande vestido.
Al que temprano levanta, nunca le faltan abarcas.
El matrimonio es como el flamboyán, empieza con flores y termina con vainas.
Cuando te vayas a casar, manda a los amigos a otro lugar.
El duro del casado vale dos cincuenta.
Cortesías engendran cortesías.
Año bisiesto, echan en ganados el resto.
Los hombres ganan la hacienda, y las mujeres la conservan.
El amo majestuoso, hace al mozo reverencioso.