Aunque tengas todo lo que desees en la tierra, nunca dejes de mirar al cielo.
El hambre y la suerte esquiva, son fuentes de la inventiva.
No tengas miedo de una pequeña curva para enderezar una recta.
Burro mal esquilado, a los siete días igualado.
El blanco hielo de agua es mensajero
Hombre amañado, para todo es apañado.
Pan tierno, casa con empeño.
Amigo, amigo, llamalé conocido, y va bien servido.
Amor sin plata, no dura.
Más sabe quien mucho anda que quien mucho vive.
El empezar es el comienzo del acabar.
No valer ya, es más doloroso que no haber valido nunca.
La piedra regalada por un amigo es una manzana
El diez de Abril, al cuco verás venir.
A suerte mala, paciencia y buena cara.
Soñaba el ciego que veía y soñaba lo que quería.
Nunca digas a tu enemigo que tus pies han resbalado.
Burro que tropieza dos veces en el mismo canto, es burro doblado.
Aún no asamos y ya pringamos.
Al potro que le alabe otro.
Hasta la gracia de Dios hace daño.
Lo que para ti no quieres, para otro no desees.
Cada cosa tiene dos asas una que está fría y otra que abrasa.
No encomie un vado hasta que lo hayas pasado.
Los fallos del médico, la tierra tapa.
Hablar con boca prestada, sabe bien y no cuesta nada.
Frijoles con coles, pedos a montones.
La reunión en el rebaño obliga al león a acostarse con hambre.
Lana y no algodón, para el frío y el calor.
Quien tiene compañero, tiene amigo y consejero.
La carne triste, no la quiere ni Cristo
Donde hay dolencia, haya paciencia.
Cada uno va a su avío, y yo, al mío.
Madruga y verás; busca y hallarás.
Amor nuevo, olvida el primero.
A refajo verde, ribete encarnado.
El amor y la tos no pueden ocultarse.
Quien hace un cesto hace cien.
Agárrate, que hay curvas.
Quien en ruin lugar hace viña a cuestas saca la vendimia.
En Septiembre o llena los puentes o seca las fuentes.
Salud y pesetas salud completa.
La hija de la puta, como es criada, y la estopa, como es hilada.
Donde no hay muerte, no hay mala suerte.
Nuestras buenas y nuestras malas acciones nos siguen casi como una sombra.
Lágrimas quebrantan o ablandan penas.
En la tierra de los ciegos, se disputaban la corona un bizco y un tuerto.
Lo dicho, dicho está.
En tierra de abrojos, abre los ojos.
Cada gallo canta en su gallinero, y el que es bueno, en el suyo y en el ajeno.