Cada puta hile y devane y el rufián que aspe.
No puede impedirse el viento. Pero pueden construirse molinos.
Pan tierno y leña verde, la casa pierde.
La envidia y las fiebres matan al que las padece.
Aquel pregona vino y vende vinagre.
Ayunar, o comer truchas.
La risa hace buena sangre
Hay alegrías sosas y tristezas sabrosas.
Quien ruega al villano, ruega en vano.
Engañosa es la gracia, y vana la hermosura.
Mal empleada está la hacienda en quien no es señor de ella.
Bollo de monja, costal de trigo.
Toda desgracia es una lección.
Dar una de cal y otra de arena.
La tristeza es como un vestido rasgado: hay que dejarlo en casa.
Quien hace una pregunta es ignorante cinco minutos; quien no la hace será siempre ignorante.
Si ayer eras Don Nadie y hoy Don Alguien eres, ¿qué más quieres?
Pájaro y flor, en abril buscan su amor.
Recoge tus gallinas que voy a soltar mi gallo.
Septiembre, o seca las fuentes o se lleva los puentes.
Es de sabios preguntar y de tontos el callar.
Enero caliente, el diablo trae en el vientre.
La adulación procura amigos, la verdad genera odio
A boda y bautizo, no vayas sin ser llamado.
Ni hombre que ralla, ni asno que brama.
Un invitado debe marchar a tiempo y no abusar de su bienvenida; incluso un amigo se vuelve molesto si se queda demasiado tiempo.
No digas: es imposible. Dí; no lo he hecho todavía.
No hables por boca ajena.
Cuando habla uno solo, todos escuchan, pero si hablan todos a la vez ¿quién escucha? Proverbio abisinio.
No hay don sin din.
A fuer de Aragón, a buen servicio mal galardón.
Ojos que los vieron ir, no los verán volver.
Hasta al más superdotado, le sale un hijo tarado.
Por la sotana del vicario sube la moza al campanario.
Gran poder tiene el amor, pero el dinero mayor.
Confesión hecha, penitencia espera.
La lluvia no se queda en el cielo.
Al pez, una vez.
El amor entiende todos los idiomas
El hombre se tuerce; pero no se rompe.
Muero más xente por comer que por ir a la guerra.
Quien mal cae, mal yace.
«Si en una noche negra una hormiga negra sube por una negra pared, Dios la está viendo».
En casa del bueno, el ruin tras el fuego.
Músico pagado, contento pero desafinado.
A amo ruin, mozo malsín.
A la corta o a la larga, el galgo a la liebre alcanza.
Cuando en el cielo oscuro hay ventanas, de llover no hay ganas.
Divide y vencerás.
Fingir locura, es a veces cordura.