En las siembras y en la trilla, el amor con zancadilla.
Abejas y ovejas, en sus dehesas.
No me pongas palabras en la boca que no he pronunciado!
La tierra no es una herencia de nuestros padres sino un préstamo de nuestros hijos.
Por hacer rico a mi yerno, me fui al infierno.
Haragán y gorrón, parecen dos cosas y una son.
Presidente bueno, como abuelo en putrefacción.
Dale Juana con la canasta (cuando alguien insiste mucho con un tema en particular)
Se pilla al mentiroso, antes que al cojo.
Cuentas claras y el chocolate espeso.
Norte claro, sur oscuro, aguacero seguro.
La mujer y la burra, iguales de testarudas.
Al que nace barrigón, aunque lo fajen de niño.
La auténtica ciencia enseña sobre todo a dudar y a ser ignorantes
Tres fanegas bien labradas dan más que siete arañadas.
El aprendizaje cuesta caro, y siempre se paga.
El cantar, alegra el trabajar.
Virtud da la vida y el vicio la quita.
En las cosas del corazón, no manda uno, mandan dos.
Insinuación de rey, como si fuera ley.
Un viaje de diez mil kilómetros empieza por un solo paso.
El flaco cuando no es hambre, es resistente como un alambre.
Quien baila y canta, su pena espanta.
El que nada duda, nada sabe.
Para disfrutar hay que empezar por olvidar
Amor, opinión y fortuna corren la tuna.
Al que le sobre el tiempo que se ponga a trabajar.
Ante el menesteroso, no te muestres dichosos.
Esto es pan para tu matate.
A la luna, el lobo al asno espulga.
El mejor maestro se sienta en tu silla.
Hijos y hogar, son la única verdad.
El que madruga, es sereno.
Un clave pequeño abre grandes puertas.
La ambición y la venganza siempre están hambrientas.
La boca rige la tierra, pero el mar lo rige la mano.
Nadie diga: de esta agua no beberé, por turbia que esté.
Mi marido va a la mar, chirlos mirlos va a buscar.
Con quien se va no se cuenta, tan siquiera se le mienta.
Su ladrido es peor que un mordisco
A donde fueres haz lo que vieres.
No necesito tecomates para nadar.
Usted no puede enseñar el camino al gorila viejo.
Buscarle la quinta pata al gato.
El que mucho duerme poco aprende.
Intimidades, solo en las mocedades.
En Diciembre, no hay valiente que no tiemble.
Si se quiere coger una rosa con el tallo largo, no hay que temer a las espinas
Este anda más perdido que el hijo de la llorona.
Tras cada pregón, azote.