Cuando uno esta en malas, hasta la mujer se le niega.
Cada quien, con su cada cual.
Riñen los ovejeros y perecieron los quesos.
Lo que no mata engorda.
Si el camello pudiera verse la joroba, se caería al suelo de vergüenza
Rana que canta, señal de agua, la de su charca.
Las mujeres sin maestro saben llorar, mentir y bailar.
La palabra del erudito, en religión, es una flor, mas no te promete ningún fruto.
El que nace capacho, muere serón.
Fiebre cuartana no hace jamás sonar campana.
Rana en el fondo del pozo.
Las estaciones son como una lima que trabaja sin ruido
Julio, lo verde y lo maduro.
Hija, no comas lamprea, que tienes la boca fea.
Me dejó como la guayabera.
Con los años, perdió la rucia los saltos.
La vida es así, y el día es hoy.
De los muertos no se hable sino bien.
Guarda el avaro su dinero para que lo derroche el heredero.
Una vez un papel rompí y cien veces me arrepentí.
Buenas palabras y buenos modales, todas las puertas abren.
A la moza, con el mozo, y al mozo con el bozo.
El guaro, las mujeres y el tabaco ponen al hombre flaco.
El cordero manso mama a su madre y a cualquiera; el bravo ni a la suya ni a la ajena.
Nunca se olvidan las lecciones aprendidas en el dolor.
La intención hace la acción
La mujer de un hombre sospechoso tiene cuarenta hombres como esposos
Menos la muerte y la jodienda todo tiene enmienda.
Ni el tiempo ni la marea esperan por nadie.
Los hijos de Verdolé, que le enseñan a su padre a joder.
Aborrecer tras haber querido, mil veces ha sucedido y mil más sucederá.
Un oportuno ?NO? es mejor que un apresurado ?Sí?.
Solo los recipientes vacíos resuenan y se oyen a gran distancia
él que no aprecia uno, no puede conseguir mil.
El hambre y la guerra, para verlos a cien leguas.
No gastes pólvora en gallinazos.
El hablar es plata y el callar es oro.
Tiempo al pez, que picará alguna vez.
La dama que es distinguida, por sí sólita se cuida.
No enturbies aguas que hayas de beber.
En largos caminos se conocen los amigos.
Fortuna te de Dios, que el saber poco te basta.
No es bello lo que cuesta mucho, pero cuesta mucho aquello que es bello
Hasta que el cuerpo aguante.
La suerte de la fea, la bella la desea.
La memoria de los justos es una bendición, pero la fama de los malvados será pasto de los gusanos.
Dádivas y buenas razones, ablandan piedras y corazones.
El invierno es el infierno de los míseros
Felicidad y cristal: ¡cuán fácilmente se quiebran!
En casa de la mujer rica, ella manda y ella grita.