Ya lo dijo un buen alcalde: en las fiestas todo de balde.
Sacar los trapos al sol.
Aunque no lo veamos, el sol siempre está.
Por el pico, muere el grande y el chico.
Cuando nos aman, señoras nos llaman; cuando nos tienen, ya no nos quieren.
La dama más impoluta, si se descuida se vuelve puta.
Al que le pique, que se rasque.
Quien hace bien al astroso, no pierde de ello, más piérdelo todo.
Un día el lobezno se convertirá en lobo, aunque se haya criado entre los hijos del hombre.
A fuego y a boda va la aldea toda.
Quien para mear tiene prisa, acaba de mear en la camisa.
Los pensamientos no tienen fronteras
Un arma es un enemigo para su dueño.
Si el padre es ajo y la madre cebolla, ¿cómo puede oler bien el hijo?
Cuando se emborracha un pobre, ¡que borrachón!; pero si se emborracha un rico, ¡qué graciosón!.
Donde mores no enamores.
El yerro del médico, la tierra le tapa; el del letrado, el dinero le sana.
Con dinero en el bolsillo se es inteligente, atractivo, y además se canta bien.
Para creer hay que querer creer
Mucho preito hace mendigo.
Fue puta la madre y basta; la hija saldrá a la casta.
El ocioso e incapaz, carga es para los demás.
A palabras vanas, ruido de campanas.
Casa de mantener, castillo de defender.
Un oportuno ?NO? es mejor que un apresurado ?Sí?.
Si te sientas en el camino, ponte de frente a lo que aún has de andar y de espaldas a lo ya andado.
De molinero mudarás, pero de robado no escaparás.
A un clavo ardiendo se agarra el que se está hundiendo.
No coloques el puchero en el fuego si el ciervo aún corre en el bosque
La fortuna es un montoncillo de arena: un viento la trae y otro se la lleva.
Más vale el placer que dura un momento que el dolor que dura una vida.
Cuando soplan vientos de cambio, algunos constryen muros, otros molinos.
Quien habla sin razonar, mucho lo ha de lamentar.
No busques la verdad, solo deja que te abriguen las opiniones.
Al aprendiz sin pelo, jodelo.
Dar cuenta clara con paga, es de persona honrada.
A la pereza persigue la pobreza.
Tal es la suerte de todo libro prestado: que es perdido a veces y siempre estropeado.
El que nunca tiene y llega a tener loco se quiere volver.
A falta de pan, buenas son tortas.
Ayunar para luego hartar, quita el mérito al ayunar.
El viajero que sed siente, se agacha y besa la fuente.
Cada cual en su madriguera sabe más que el que viene de fuera.
Cuando el elefante y el caballo se ahogan, el asno pregunta si el río lleva mucho agua.
Repara tu trineo en el verano, y tu carreta en el invierno.
De los nublados sale el sol y de las tormentas, la bonanza.
El perezoso siempre es menesteroso.
Hay tres cosas que no se pueden ocultar: el humo, el amor y un camellero con su camello por el desierto.
La belleza atrae, el talento retiene y el corazón sostiene.
Corazón codicioso, no tiene reposo.