Donde hay celos hay amor, donde hay viejos hay dolor.
Ni bebas agua que no veas, ni firmes carta que no leas.
El que a solas se ríe de sus picardías se acuerda.
O todos hijos de Dios o todos hijos del diablo.
Tras de corneados ? Apaleados.
Incluso el hombre más sabio tiene defectos. Ignorante es aquél que no los reconoce.
Los refranes no engañan a nadie.
Lo que se dá no se quita porque el diablo te visita.
Joven madrugador, viejo trasnochador.
Se coge al toro por los cuernos, al hombre por la palabra y a la mujer por el elogio.
Miente tu por mi, y yo jurare por ti.
Alábate, burro, que nadie te alaba.
Roer siempre el mismo hueso
Vivirás dulce vida si refrenas tu ira.
A barbas honradas, honras colmadas.
Lo barato cuesta caro
Ni tan vieja que amule, ni tan moza que retoce.
Guárdame de aquel en quien tengo puesta mi confianza, que de quien desconfío, me guardaré solo.
Con un refrán puede gobernarse una ciudad.
La adulación es como la sombra no nos hace ni más grande ni más pequeño.
Con las glorias se olvidan las memorias. Con los años, perdió la rucia los saltos.
Decir refranes es decir verdades.
La envidia es en el ruin lo que en el hierro el orín.
Es mejor pecar poco que confesar mucho
Ese huevito quiere sal
Si vives alegre, rico eres.
Ningún hombre puede ser feliz si no se aprecia a sí mismo
Se te cayó e cassette
Boda y mortaja, del cielo baja.
El que se viere solo y desfavorecido, aconséjese con los refranes antiguos.
Entre padres e hijos no metas los hocicos.
De lo que ganes, nunca te ufanes; y de lo que pierdes, ni lo recuerdes.
La envidia puede herir a lo que se tiene; pero no a lo que se es.
Nunca te apures para que dures.
Los refranes y los dichos viejos son solo para pendejos.
Existe también una felicidad que atemoriza al corazón
Perdona el error, pero no lo olvides.
Cuando comienzan las uvas a madurar, comienzan las mozas a bailar.
Quien al cielo escupe, en su cara repercute.
Ama a quien te ama, y no a quien te ilusiona.
No hay como la casa de uno
Quien calla otorga
Pan es pan, jalea es jalea, no hay amor sin una pelea.
La morena, de azul llena.
El cuerdo en cabeza ajena escarmienta.
El que sabe sabe y el que no es jefe
La persona que se conoce a sí mismo, será invencible.
Para regalo de boda, manda lo que en tu casa estorba.
A río revuelto, ganancia de pescadores.
Una buena reputación es como un ciprés, que, una vez cortado, jamás da ya ramas.