Ningún rencor es bueno.
El olor de la agena fama, al envidioso atafaga.
No es bello lo que cuesta mucho, pero cuesta mucho aquello que es bello
Al comprar caballos y al tomar mujer cierra los ojos y encomiéndate al Señor
Honra y dinero se ganan despacio y se pierden ligero.
Casa al hijo cuando quisieres y la hija cuando pudieres.
El caballo conoce por la brida al que lo guía.
Si la fuerza hace vencedores, la concordia hace invencibles.
Soltero maduro, maricón seguro.
Entre dos amigos, un notario y dos testigos.
En la felicidad, el corazón se funde como la nieve en primavera
El viejo que se cura, cien años dura.
¡Cómo sufre mi pecho que late!
Por Navidad, los ciegos lo notarán. Por Reyes, los bueyes.
El que mucho habla, mucho yerra; el que es sabio refrena su lengua.
En cada mujer hay una reina. Hable con la Reina y la Reina responderá.
Toda alegría está destinada al que tiene el corazón contento: para quien lleva siempre sombrero el cielo está lleno de sombra
No hay nada más hermoso que un padre llegue a convertirse en amigo de sus hijos, cuando estos lleguen a perderle el temor pero no el respeto.
El pasado tiene más perfume que un bosquecillo de lilas en flor.
Reniego de la viña que torna a ser majuelo.
Todos obedecen con gusto cuando el que manda es justo.
A la fea, el caudal de su padre la hermosea.
Más de un hombre amanece con el día que no verá morir.
Los pájaros pueden olvidar la trampa, pero la trampa no olvida a los pájaros.
El peor enemigo es una felicidad demasiado prolongada
No hay madre como la de uno mismo.
No enciendas un fuego que eres incapaz de apagar.
La mejor felicidad, es la conformidad.
Como me crecieron los favores, me crecieron los dolores.
Ruego de grande, fuerza es que te hace.
La piel de cabra compra una piel de cabra y una calabaza, otra.
Hay golpes tan fuertes en la vida, yo no sé!
A la mujer, ni todo el amor, ni todo el dinero.
Refranes y sustos, hay para todos los gustos.
Después de ir a discoteca, rependejo quien no peca.
La primera vez que me engañes, será culpa tuya; la segunda vez, la culpa será mía.
Hay quien no ve su camino.
El hombre rico se cree sabio, pero el pobre inteligente le hará el examen.
El pez que busca el anzuelo busca su duelo.
Los patos marinos anuncian nieve.
pajero como tenedor de oveja.
Una mano y un pie no aplauden juntos.
Riñas de enamorados, amores doblados.
¡Cómo subo, subo de pregonero a verdugo!.
El hombre nació para morir, es mortal.
Al amigo pélale el higo, al enemigo, el melocotón
El beso lo inventó Dios y el diablo lo que viene en pos.
Después de la resaca viene la pleamar.
Alábate pollo que mañana serás gallo.
El clavo que sobresale siempre recibe un martillazo.