Arco iris al amanecer, agua antes del anochecer.
Guárdese el cojo y no eche la capa al toro.
Sé constante y ten ánimo en tus trabajos.
El que de amarillo se viste a su hermosura se atiene.
Fuera de tu hogar no te alejes ni una pulgada de tus armas.
Abre la puerta a la pereza y entraren tu casa la pobreza.
El viejo en su tierra y el mozo en la ajena miente de igual manera.
El ruin cuando más le ruegan, más se ensancha.
De los celos, se engendran los cuernos.
Es fácil nadar cuando os aguantan la barbilla.
Amor con amor se paga, y lo demás con dinero.
No se envía a un muchacho a recoger miel
Hombre chico, pensamientos grandes.
Yerros por amores, merecen mil perdones.
Digan lo que digan los pelos del culo abrigan.
Año hortelano, más paja que grano.
Hecha la ley, hecha la trampa.
Nadie se alabe hasta que acabe.
La primera vez es una gracia, la segunda vez es una regla.
Una alegría esparce cien pesares.
Las armas las cargan el diablo.
Ve tu camino para no tropezar.
La práctica hace al maestro.
El hombre es para el hombre un espejo.
Favorecer a quien no lo ha de estimar es como echar agua al mar.
Quien no arde en llamas no inflama
Entre mozas y mozos, pocos retozos.
La avaricia rompe el saco.
Los amigos de los buenos tiempos durante las tormentas dejan que te ahogues
La paciencia es el mejor escudo contra las afrentas.
Lo que tiene la fea, la bonita lo desea!
La casa del escudero, ventaja lleva del caballero.
Mientras el vaso escancia la amistad florece
El inferior paga las culpas del superior.
Estudia y no serás cuando crecido, el juguete vulgar de las pasiones, ni el esclavo servil de los tiranos (Abel Vera Simbort)
Juramentos de enamorado no valen un cornado.
El diablo está en los detalles.
Los hombres prudentes aprenden con los errores de otros; los tontos por los errores propios.
No es lo mismo los palos de la reja que los pelos de la raja.
Es mejor sudar que temblar
Al erizo, Dios le hizo.
Quien comete muchas injusticias, busca su propia ruina.
Cuando el sabio llerra, el necio se alegra.
El tropezón enseña a sacar el pie.
Pasear llevando sobre los hombros una carga
Tus pies te llevarán allí donde esté tu corazón.
Ten el valor de la astucia que frena la cólera y espera el momento propio para desencadenarla
Cuando los elefantes luchan, la hierba es la que sufre.
De lo sublime a lo ridículo no hay más que un paso.
Mujer refranes, o coja o puñetera.