Pena de muerte tiene el que a viejo no llegue.
Cuando llueve y graniza hace la vieja longaniza.
Para San Antón, gallinita pon.
Siempre el que más habla es el que tiene menos que decir.
Cuando el cuquillo canta, tan pronto sol como agua.
Quien teme a las almas, se topa fantasmas.
Si tienes un sirviente perezoso, pon la comida delante de él y mándalo a un recado.
Para amar es la cosa más segura buen trato, verde edad, limpia hermosura.
No compares el tocino con la velocidad.
Aunque la lima mucho muerde, alguna vez se le quiebra el diente.
Llegó el momento de la verdad.
En Octubre, la oveja cubre.
Hay que poner tierra de por medio.
Cuando Dios amanece, para todos lo hace.
Viaje de luna de miel; ni es viaje, ni ves luna, ni es de miel.
Pan, pan; muchos lo toman y pocos lo dan.
Más mueren de ahítos que de aflitos.
Tan bien parece el ladrón ahorcado, como en el altar el santo.
Agua esperé y tarde sembré, sabe Dios lo que recogeré.
Abril sin granizo, Dios no lo hizo.
Anda con tiento cuando tengas de cara el viento.
Más quiero un mediano remedio, que cuatro buenos consejos.
No hay camino tan llano, que no tenga algún barranco.
Le puso el dedo en la llaga.
Nadie se acuesta sin aprender cosa nueva.
La vejez mal deseado es.
A la zorra, candilazo.
A la mujer barbuda, de lejos se le saluda, con dos piedras mejor que con una.
Caballo manco no sube escalera.
¡Este no es mi Juan, que me lo han cambiao, aquél tenía pelo y este está pelao!.
La Luna de Enero y el amor primero.
El dueño de la vaca es el dueño del ternero.
Panal de miel las palabras amables, dulzura para el alma y medicina para el cuerpo.
No se puede estar al plato y a las tajadas.
Más vale tener medio pan que no tener ninguno.
A buen juez, mejor pastor.
Quien se quiera matar, que coma coles por San Juan.
No me gusta el chisme pero me entretiene.
En salud se cura el sabio, y el necio, ni estando malo.
Ver pecar, convida a pecar.
Agua de enero, hasta la hoz tiene tempero.
No vallas por el exterior, eso te podria engañar.
Lo escrito, escrito esta.
El necio o no se casa o se casa mal.
El que come y no da, atragantado morirá.
No hay moza fea ni moneda de oro que tosca sea.
Cuando está gordo el cordero, lo llevan al matadero.
A fuerza de martillar, el herrador deja de herrar.
La mujer lo hace, y el marido no lo sabe.
Malo es esperar bien de muerte ajena.