Quien busca encuentra, aunque otra cosa sea.
El daño hecho no tiene remedio.
Buena olla y mal testamento.
Cuando el sol se pone rojo es que tiene agua en el ojo.
No resulta dulce el melón recogido cuando está verde.
Mano que te da de comer no has de morder.
El corazón y los ojos nunca son viejos.
Juego mayor quita menor.
Nadie le da vela en este entierro.
Duro de cocer, duro de comer.
Costurera sin dedal, cose poco y cose mal.
La vecindad es fuente de amistad.
Ni tanto ni tan calvo que se le vean los sesos.
No muchas cosas bien aprendidas, sino pocas y bien asbids.
Vivir cada uno como querría morir, ése sería buen vivir.
Una cosa es predicar y otra dar trigo.
La lengua es manjar muy grato, pero servida en el plato.
Obra comenzada, no te la vea suegra ni cuñada.
Huye de la multitud si quieres tener quietud.
Ahogarse hasta en un vaso de agua.
Chupar y figurar es fácil de llevar.
Amistad por interés, no dura porque no lo es.
Para prosperar, madrugar.
No te salgas por la tangente.
Casa oscura, candela cuesta.
A tal casa, tal aldaba.
Para bien morir, bien vivir.
Ama sois mientras el niño mama; después ni ama ni nada.
A la mujer y al mulo, en el culo.
Con la barriga vacía, ninguno muestra alegría.
Para morirse, siempre hay tiempo.
Siempre habla quien menos puede.
Mi nuera es tan elegante, que hasta para fregar se pone guantes.
A las suegras, oírles la misa y sacarles el cuerpo.
Hambre y frío entregan al hombre a su enemigo.
Si eres oveja, te comen los lobos.
De dos males, elige el menor.
Si a la abeja ves beber, muy pronto verás llover.
De centavo en centavo, se hacen las grandes fortunas.
Parece hormiga y es avispa.
Ama y guarda. Amanecerá y veremos.
Si a viejo quieres llegar, las cargas has de soltar.
San Telmo en la arboladura, mal tiempo augura.
Beber sin comer, maña de ranas es.
Cuando vayas convidado, no comas más de lo acostumbrado.
La experiencia de los viejos, no se hizo a puros consejos.
El amor es el principio del bien y del mal
Es más fácil para una hormiga transportar una montaña que mover a los que mandan.
La esperanza es como el azúcar en el té. Aunque es muy poca, todo lo endulza.
San Antón mete las mozas en un rincón y San Sebastián las saca a pasear.