Fiado has, tu pagarás.
Del uso viene el abuso.
Mas vale una trucha en el caldero que un salmón en el mar.
No hay amor sin dolor.
El que no quiera polvo, que no salga a la era.
Pájaro que comió, pájaro que voló.
Vuela el tiempo y nos arrastra en su vuelo.
Paga en tres veces, tarde, mal y nunca.
La necesidad es la madre de la imaginación.
No hay enemigo chico.
A la mujer y al papel por detrás has de ver.
Cuando fueres a la boda, deja puesta tu olla.
En esta vida no hay dicha cumplida.
Alabate pollo, que mañana te guisan.
Beber en Jerez cerveza, no cabe mayor simpleza.
Las gotas de lluvia eran tan grandes como ubre de vaca.
Hace un frío que se hielan las palabras.
Jamás digas: nunca jamás.
De Marzo a la mitad, la golondrina viene y el tordo se va.
Piensa el avariento que gana por uno y gasta por ciento.
De todos olvidado, muerto y no enterrado.
Bendita la casa aquella que huele a antiguo toda ella.
El dinero del juego muchos lo tienen, pero pocos lo retienen.
Cada uno hace llegar a la brasa la sardina que ha de asar.
Madura apenas la mora, y el mirlo se la devora.
Juntando los bienes con los males, resultan todos los años iguales.
Donde hay burro muerto, no faltan cuervos.
Jodido pero contento.
La práctica vale más que la gramática.
Borriquillo moruno, vivo cual ninguno.
Al buen amigo, dale tu pan y dale tu vino.
El buen saber es callar, hasta ser tiempo de hablar.
Agrada y te agradarán.
Mujer que al andar culea y al mirar los ojos mece yo no digo que lo sea, pero lo parece.
Ya ni en la paz de los sepulcros creo.
El mejor tuero para Mayo lo quiero y el mejor costal para San Juan.
Cuando te dieren el anillo, pon el dedillo.
Unos suelen valer por muchos, y muchos por ninguno.
El que tiene las lagrimas hondas, que empiece llorar temprano.
Por robar la carne el gato, se colgó en el garabato.
No hay día tan lueñe que presto no este presente.
Cuando tu ibas ayer, yo venía ya de moler.
Recibir es mala liga, que el que toma a dar se obliga.
Agua que a algo huele o a algo sabe, otro la trague.
Más vale "alli corrió", que "alli murió".
Es mejor encender una vela, por pequeña que sea, que maldecir las tinieblas.
A quien tiene ropa y duerme en el suelo, no le tengas duelo.
Casamiento y gobierno, destino del cielo.
No hay majadero que no muera en su oficio.
Habladas o escritas las palabras, sobran las que no hacen falta.