Variante: Ver para creer, y no toda vez.
La mejor bellota es para el peor marrano.
Bailaré según tu música.
Un barco pequeño debe mantenerse cerca de la orilla; los más grandes pueden aventurarse mar adentro.
Con paciencia y voluntad, se logra todo y algo más.
De cien en cien años, vuelve el río por sus andamios.
Bestia buena, se vende sin ir a la feria.
La salud es un tesoro, de más quilates que el oro.
No se quiebra por delgado, sino por gordo y mal hilado.
Cuando el dedo señala la luna, el bobo mira el dedo.
No cantes victoria antes de tiempo.
Debajo de piel humana, muchas bestias se disparan.
Échale guindas al pavo.
Tres españoles, cuatro opiniones.
Matrimonio repentino, muchacho cincomesino.
Tres fanegas bien labradas dan más que siete arañadas.
Como es la mujer, así es la casa.
Un garbanzo no hace puchero, pero ayuda al compañero.
De codorniz; de perdiz; de vaca y de urraca.
No hables mal de las mujeres si en tu casa mujer tienes.
Ir a la guerra, navegar y casar, no se ha de aconsejar.
Dios nos libre de sufrir, todo lo que le cuerpo puede soportar.
A veces el echar a andar es la más difícil del caminar.
Pascua con luna, cabras ninguna, ovejas tal y cual.
Recién muerto, hasta el peor, tiene del santo el olor.
Hasta arrancar un ajo cuesta su trabajo.
Hijos y mujer añaden menester.
Con un carro y un borrico, el hombre se hace rico.
Al que temprano levanta, nunca le faltan abarcas.
Las flores y la ocasión, son de poca duración.
Ni juegues ni trates con mujeres y vivirás como quieres.
Los hombres convengan, por la ley lo tengan.
De casa ruin nunca buen aguinaldo.
La oportunidad no toca dos veces a la misma puerta.
El más peligroso de todos los animales salvajes es el calumniador; de los mansos el adulador.
En casa llena sienta bien la torta ajena.
Poco dinero, poco sermón.
Amigos, oros y vinos, cuanto más viejos, más finos.
Cuando quiera ausentarse tu enemigo, quítale estorbos del camino.
El tiempo vuela, que se las pela.
Una obra mala, con una buena se paga.
No hemos conocido el bien hasta que lo hemos perdido.
No trepes muy alto, no sea que la caída sea más fuerte.
Has lo que debes y no lo que puedes.
De la mar el mero y de la tierra el carnero.
Viudas, casadas y doncellas, buenas son todas ellas.
Ay del ay que al alma llega y en llegando allí se queda.
No hay nada más caro que lo regalado.
Enero las quita el sebo, Febrero las descoyunta, ellas mueren en Abril, y Mayo lleva la culpa.
A mamar, todos nacen sabiendo.