Más querría un dinero que ser artero.
El amor de lejos, es para los pendejos.
Quitósele el culo al cesto y acabóse el parentesco.
La mala costurera, larga la hebra.
La buena borrachera ha de durar una semana entera.
La belleza está en los ojos de quien mira.
El hombre bien comido y bien bebido, quiere reposo y no ruido.
De un peligro, con otro me libro.
Está como padre, que le llevan la hija.
Qué bien canta el tordo si está gordo.
El que canta por la mañana, llora por la tarde.
Soplo de marzo y lluvia de abril, a agosto y septiembre los hacen reír.
El que no tiene enemigos, no tiene incentivos.
Como el burro del aguador, cargado de agua y muerto de sed.
Cada palito tiene su humito.
La zorra cambia su pellejo; pero no sus mañas.
Muchos son los invitados, y poco los aceptados.
La viña y el potro, criélos otro.
La ciencia no es para el borrego, ni las velas son para ciego.
En Mayo, leche y miel hacen al niño doncel.
El amor y el reloj locos son.
Al amigo que no es cierto, con guiño de tuerto.
El que de treinta no sabe y de cuarenta no tiene, no lo aguarde si no es que herede.
A la buena casada, solo su marido le agrada.
Variante: A buen hambre, no hay mal pan.
No digas que va a llover, sin sentir gotas caer.
Tápate la cara que se te ve el culo.
Con el amigo come y bebe pero no hagas negocios
A dineros dados, brazos quebrados.
Cazador de Galgo, escopeta y hurón, no reñirán sus hijos por la partición
Trasnochar y madrugar no caben en un costal.
Mientras no haya viento, el árbol no florecerá.
El que camina, no estorba.
Por un grano no se desgrana la mazorca.
Perro viejo, no aprende truco nuevo, o sino ya no es muestrea.
O al puente o al vado, si no hemos de pasar a nado.
Hasta lo bueno cansa, si es en mucha abundancia.
Al buen corazón la fortuna le favorece.
La sangre, pesa más que el agua.
Siembra por San Lorenzo los nabos, y llenarás el carro.
Diez mil preguntas, son una pregunta. Si contestas una pregunta, desaparecen las diez mil.
Entre marido y mujer, nadie se debe meter.
Come el gato lo que no se halla a buen recaudo.
Al mal pintor se le quedan calvos los pinceles.
Juglares y putas, cuando envejecen nadie los busca.
Estos son polvos de aquellos lodos.
Quien cerca halla, cerca calla.
Ese no es santo de mi devoción.
Si te señalo la luna, no te quedes mirando mi dedo.
Es mejor escuchar poco y entender que escuchar mucho y no hacerlo.