Nadie se ha pelado por pedir.
No cambio tu cacareo por tus huevos.
Amor sin plata, no dura.
Si al anochecer relampaguea, buen día campea.
Molino cerrado, contento el asno.
Mujer, no seas boba y no se te acabe el pan de la boda.
El dinero vaya y venga y con sus frutos nos mantenga.
Las zorras de mi lugar son como las de los demás.
Oye lo que yo digo y no mires lo que hago.
El cura, cuando muere un rico, mata un buen cochino.
El matrimonio es un lazo que soca el demonio.
Planta y cría y tendrás alegría.
Los lugares altos tienen sus precipicios.
Si quieres ver a tu marido morir, dale berros en abril.
La confianza mató a su amo.
Oficio merdulero, criar al hijo y después al nieto.
Donde manda capitán, no gobierna marinero Donde menos se piensa, salta la liebre.
Madre dispuesta, hija vaga.
Juez de aldea quien quiera serlo, sea.
De tal jarro, tal tepalcate.
Cabras y cabritos, a todos nos traen fritos.
Trabaja como si tuvieras que vivir siempre, y come como si tuvieras que morirte mañana.
Ojos que los vieron ir, no los verán volver.
Si deseas ser feliz, tienes que desear ver a otros felices también.
No te cases con mujer, que te gane en el saber.
Buena es la vida de aldea por un rato, más no por un año.
De familia y trastos viejos, pocos y lejos.
No es bueno quien cree malos a los demas.
En cada tiempo, su tiento.
El monte tiene ojo.
El que hambre tiene, con pan sueña.
Le debe a cada santo una vela.
Al último siempre le muerde el perro.
Mal huye quien a casa torna.
Prefiero burro que me cargue y no caballo que me tumbe.
Cambio de costumes, par es de muerte.
Fortuna y aceituna, a veces mucha y a veces ninguna.
Aunque mucho brilla, no es de oro la hebilla.
Entre gavilla y gavilla, hambre amarilla.
Mucho ofrecer y poco dar, xuntos suelen andar.
Quien tiene pan y tocino, ¿a qué quiere pleitos con su vecino?.
Bien de mis males, mal de mis bienes.
Cuando viejo el perro es, la zorra se mea en él.
Hay gente bien, en la lata, y mucho guache con plata.
Desde pequeñito le amarga el culo al pepino.
Dámelo perezoso, y te lo daré vicioso.
Mal acierta quien solo el interés se lleva.
Buena es la carne de perdiz; pero mejor la de codorniz.
Ganancia inocente, no lo verás fácilmente.
Échalas del tuyo que con el aire no se oye.