Como pecas, pagas.
Te puedes arruinar por porfiada y por fiar.
Colorín colorado el cuento esta acabado.
El poder es el mayor enemigo de su dueño.
Olla sin sal, haz cuenta que no tienes manjar.
El dolor embellece al cangrejo.
Uno esquila ovejas, otro, cerdos
Los azotes duelen según el tamaño del culo.
El ladrón juzga por su condición.
El que da, no debe volver a acordarse, pero el que recibe, nunca debe olvidar.
Lo bello es difícil.
Un bellaco cree que nada se puede hacer sin bellaquería.
Fraile de buen seso, guarda lo suyo y guarda lo ajeno.
Solamente los imbéciles no cambian de opinión
Salud y fuerza en el canuto.
De la risa al duelo un pelo.
Aunque te veas en alto, no te empines, porque es condición de ruines.
Cuando ya no se ama se pierde de golpe la memoria
El suspiro de una joven se oye desde más lejos que el rugido de un león.
Si te sobra el tiempo de joven, de viejo se te esconde.
Las mujeres pocas veces nos perdonan ser celosos; pero sin embargo no nos perdonarían nunca no serlo
Quien da no debe acordarse; quien recibe no debe olvidar nunca
Tanto nadar para morir en la orilla.
Que la esperanza no te lleve jamás a despreciar lo que tienes.
Alábate pollo, que mañana te guisan Alábate, asno, que te crece el rabo.
A la corta o a la larga no hay matrero que no caiga.
La mujer celosa cree en todo aquello que la pasión le sugiere
Aquí hay mucho cacique y poco indio.
El de sabio corazón acata las órdenes, pero el necio y rezongón va camino al desastre.
Al buen amar, nunca le falta que dar.
Tener miedo es de prudentes; saberlo vencer, es de Valiente.
El que da y quita, con el diablo se desquita.
Amistad de hombres leales, solo perdura entre iguales.
Un hombre sabio se recuerda de sus amigos siempre; un tonto, solamente cuando él necesita.
A quien Dios quiere bien, la perra le pare lechones.
Si quieres que te vengan a ver ten la casa sin barrer
El que perdona un engaño, merece ir a un rebaño.
Ni rosas sin espinas, ni amor sin celos.
En el amor y la guerra, todo hueco es trinchera.
Cuando se muere el gallo, la gallina a cualquier pollo se arrima.
La franqueza no es agravio, ni ser sincero es resabio.
A más edad, más conocemos del mundo la falsedad
Se las sabe por libro
El luto de la abuela, corre que vuela, y el del abuelo, lo que dura el duelo.
Por Navidad, dichoso el que ve su hogar.
El cojo correrá si tiene que hacerlo.
Aprende llorando y reirás ganando.
Tira en pleno Nilo al hombre afortunado, que volverá a salir con un pez en la boca.
A quien se hace puntal los perros le orinan en el cuello.
Más fuerte era Sansón y le venció el amor.