Compra de quién heredó, que barato te lo dará, pues regalado lo recibió.
El amor nunca hizo ningún cobarde.
El agua hace sudar; el vino, cantar.
A quien teme a Dios de los cielos, nada le asusta debajo de ellos.
A tuerto o a derecho, nuestra casa hasta el techo.
Quien de esperanzas vive, de hambre muere.
Ni comer sin beber, ni firmar sin leer.
A casa del amigo rico, irás siendo requerido, y a casa del necesitado, irás sin ser llamado.
Dale Juana con la canasta (cuando alguien insiste mucho con un tema en particular)
De broma en broma, la verdad se asoma.
Madre, ¿para quién son esas sopirritillas?. "Para tu padre". ¿Para mi padre son esos sopirritones?.
Vale más un "he hecho", que muchos "voy a hacer".
Al espantado, la sombra le basta.
Mande quien pueda, y obedezca quien deba.
Quien un día fue picado por la vibora, siente temor a una soga enroscada durante diez años.
Una golondrina no hace verano, ni una sola virtud bienaventurado.
Sin virtud poco vale la salud.
Se coge antes a un mentiroso que a un cojo.
El peje que olió el señuelo, ya no se traga el anzuelo.
Como el culebrón de majano, que tira la piedra y esconde la mano.
Jamás busques la respuesta en los lugares que no existen.
La verdad padece, pero no perece.
A hurón cansado, madriguera nueva.
Justo es el mal que viene, si lo busca el que lo tiene.
Moza dominguera no quiere lunes.
El desdichado va por agua al río, y encuentra el cauce vacío.
Quien bebe recio, apura media azumbre en el almuerzo; y si un poco se descuida, otra media en la comida.
Récipes de médicos, opiniones de abogados, sandeces de mujeres y etcéteras de escribanos, son cuatro cosas que doy al diablo.
Por la calle van diciendo, poco nos llevamos todos.
Llevar y traer, de todo ha de haber.
A la muerte pelada no hay puerta cerrada.
El infierno está lleno de buenas intenciones y el cielo de buenas obras.
Niña, no te desesperes, que el que ha de ser para tu, ni se casa ni se muere.
Todo se andará si la vara no se rompe.
El trabajo del pensamiento se parece a la perforación de un pozo: el agua es turbia al principio, más luego se clarifica.
Cuando el cura se va a peces, donde irán los feligreses.
Con hilo de plata labró mi seda, y voy y la tiendo en la alameda.
Un día en prisión es como mil otoños fuera.
¿Adónde vas, mal?. Adonde hay más.
Caballo que ha de ir a la guerra, ni le come el lobo, ni le aborta la yegua.
Mientras la mujer grande se agacha, la chica barre la casa.
A medida del santo son las cortinas.
Más duro que rulo de estatua.
En apagando el candil, guapas y feas van por el mismo carril.
El que cuida la higuera, comerá de su fruto.
No vendas el sol para comprar una bombilla.
Nace en la huerta lo que no siembra el hortelano.
De donde no hay pan hasta los perros se van.
Un asno cargado de oro sube ligero una montaña.
Años pares, abrir los costales; años nones, pocos montones.