No compres cabra coja pensando que sanará; son las sanas y encojan, con que las cojas qué no harán.
Quien en la plaza a labrar se mete, muchos adiestradores tiene.
Buey viejo mal tira, pero bien guía.
El agua hace sudar; el vino, cantar.
Ni comer sin beber, ni firmar sin leer.
De broma en broma, la verdad se asoma.
Quien de esperanzas vive, de hambre muere.
Madre, ¿para quién son esas sopirritillas?. "Para tu padre". ¿Para mi padre son esos sopirritones?.
A casa del amigo rico, irás siendo requerido, y a casa del necesitado, irás sin ser llamado.
Dale Juana con la canasta (cuando alguien insiste mucho con un tema en particular)
Vale más un "he hecho", que muchos "voy a hacer".
A tuerto o a derecho, nuestra casa hasta el techo.
Al espantado, la sombra le basta.
Mande quien pueda, y obedezca quien deba.
Quien un día fue picado por la vibora, siente temor a una soga enroscada durante diez años.
Sin virtud poco vale la salud.
Se coge antes a un mentiroso que a un cojo.
Una golondrina no hace verano, ni una sola virtud bienaventurado.
Justo es el mal que viene, si lo busca el que lo tiene.
Moza dominguera no quiere lunes.
Jamás busques la respuesta en los lugares que no existen.
Llevar y traer, de todo ha de haber.
El peje que olió el señuelo, ya no se traga el anzuelo.
Quien bebe recio, apura media azumbre en el almuerzo; y si un poco se descuida, otra media en la comida.
Como el culebrón de majano, que tira la piedra y esconde la mano.
Récipes de médicos, opiniones de abogados, sandeces de mujeres y etcéteras de escribanos, son cuatro cosas que doy al diablo.
A hurón cansado, madriguera nueva.
El desdichado va por agua al río, y encuentra el cauce vacío.
La verdad padece, pero no perece.
Por la calle van diciendo, poco nos llevamos todos.
Un día en prisión es como mil otoños fuera.
A la muerte pelada no hay puerta cerrada.
El infierno está lleno de buenas intenciones y el cielo de buenas obras.
Niña, no te desesperes, que el que ha de ser para tu, ni se casa ni se muere.
A medida del santo son las cortinas.
Con hilo de plata labró mi seda, y voy y la tiendo en la alameda.
¿Adónde vas, mal?. Adonde hay más.
En apagando el candil, guapas y feas van por el mismo carril.
Cuando el cura se va a peces, donde irán los feligreses.
Que el amor no imite las fuertes olas, numerosas pero efímeras; sea en cambio como el agua escondida bajo la arena: parece imposible encontrarla y se la encuentra
Mientras la mujer grande se agacha, la chica barre la casa.
Calores, dolores y amores, matan a los hombres.
El trabajo del pensamiento se parece a la perforación de un pozo: el agua es turbia al principio, más luego se clarifica.
Más duro que rulo de estatua.
Todo se andará si la vara no se rompe.
Cuando las olas se han aquietado y el agua está en calma, entonces se refleja la luz y se puede vislumbrar el fondo.
Años pares, abrir los costales; años nones, pocos montones.
Jamás olvidó el que bien amó.
Caballo que ha de ir a la guerra, ni le come el lobo, ni le aborta la yegua.
No vendas el sol para comprar una bombilla.