No te cases por dinero, puedes conseguir un préstamo más barato.
La gula y concupiscencia, matan más que la abstinencia.
Ruego a Dios, si te casares, que llorando te descasen.
Boca de miel y manos de hiel.
Los árboles más viejos dan los frutos más dulces.
Dos cabezas piensan más que una.
El borracho fino, después del dulce, vino.
Ninguna humana pasión es perpetua ni durable.
No digas: es imposible. Dí; no lo he hecho todavía.
La medicina cura, la naturaleza sana.
El cebo es el que engaña, no la caña.
Del empréstito, a veces, o ganarás amigo, o le pierdes.
Completar (uno) el número de flautistas sin saber tocar la flauta.
El que guarda siempre encuentra.
Cuando mi madre esta en misa, yo bailo en camisa.
El buey huertero se caga en la entrada o se caga a la salida.
Entre el si y el no de una mujer, no cabe ni la cabeza de un alfiler.
Sin harina no se camina.
Dame un pijo y te traeré un hijo.
Quien lo ha de hacer, no lo dice.
Reborada al poniente, bueno al siguiente.
Mayo ermitaño, que comienzas con la Cruz y acabas en lo alto.
Cuando me dan lo que quiero, tengo un genio como un cordero.
Responder al airado luego, es echar leña al fuego.
El que come y canta loco se levanta.
Al que se levanta tarde, el trabajo le arde.
Querer a quien no me quiere, mal haya quien tal hiciere.
Gente parada, malos pensamientos.
No hay cuna que más apriete que la del mismo palo.
Recoger las semillas de sésamo pasando por alto las sandías.
Pídele al viejo el consejo, te irá bien con él y llegarás a viejo.
Quien ayer peleaba sus doblones hoy se ve en la calle y sin calzones.
¡Cuándo, más cuándo, llevará cerezas el cardo!.
Las mujeres y el vino hacen errar el camino.
Cuando al soldado le hablan de usted, o lo han jodido o lo quieren joder.
El piadoso cielo socorre en las mayores necesidades.
Hacer de un camino, dos mandados.
A la que uno no contenta, no bastan dos ni cincuenta.
Duélete carnero, que hay fiesta en el pueblo.
El hombre cuando da su cigarro, por la ceniza vuelve.
Arreboles al ocaso, a la mañana el cielo raso.
Como no soy ningún río Tajo, lo mismo corro para arriba que para abajo.
Dame pan y dime tonto.
Favorece a quien te ayudó y olvida al que se negó.
En enero, ni galgo lebrero ni halcón perdiguero.
Aprendo mientras vivo.
Si el que te aborrece tiene hambre, dale de comer pan; si tuviere sed, dale de beber agua.
A la corta o a la larga cae el burro con la carga.
Hay que predicar con el ejemplo.
La vejez es deseada, pero cuando llega, odiada.