Beber por jarra penada, no me agrada.
No tiene el corazón amor postrero, siempre el último amor es el primero.
Líbrame Dios del mal duro, que del leve yo me curo.
Más feliz vive y sin prisa, quien no tiene ni camisa.
Ni hay vida sin muerte ni placer sin pesar.
Al comer chorizos, llaman buenos oficios.
En mente obtusa, la letra, ni a punta de palo penetra.
De los muertos no se hable sino bien.
El que dice la verdad, ni peca ni miente.
Nadie, ladrando a la luna, alcanza amor ni fortuna.
Hay de todo en la viña del Señor.
Abominable es el hombre que hace mal uso de su tiempo
Abadejo y amor de viejo, todo es abadejo.
Madre quiero ser, e hijos tener.
El que a otro quitó la vida, la suya juzga perdida.
Hablar poquito, y mear clarito.
Refregadas, duelen más las llagas.
Buen disimulo, se tapaba la cara y enseñaba el culo.
No te deseo suerte porque esto no es lotería, el que sabe sabe y el que no, que Dios lo bendiga.
Lo tragado es lo seguro.
Beber, hasta la hez.
El que da lo que tiene no está obligado a dar más.
A las veces, do cazar pensamos, cazados quedamos.
Quien de paja su casa ha hecho, témale al fuego.
Yo que callo, bien en mis adentros hablo.
Hoy domingo y mañana fiesta, buena vida es esta.
Amor es el verdadero precio del amor.
A cada parte hay tres leguas de mal camino.
Donde uno piensa, otro sueña.
Del monte sale, con que se arde.
Si quieres el perro, acepta las pulgas.
Si das una gota recibirás a cambio una fuente.
La hora más obscura es justo antes del amanecer.
Una hora duerme el gallo, dos el caballo, tres el santo, cuatro el que no es tanto, cinco el capuchino, seis el peregrino, siete el caminante, ocho el estudiante, nueve el caballero, diez el pordiosero, once el muchacho y doce el borracho.
Cuando seas padre comerás huevos, mientras seas hijo como cuernos.
Los más completos varones, se amarran los pantalones.
Todos los pájaros comen trigo, y la culpa es del gorrión.
Una buena mañana hace buena la jornada.
Echa bien tus cuentas, para que después no te arrepientas.
Tranquilidad viene de tranca.
La puta de Toro y la trucha del Duero.
El humo al suelo, agua en el cielo.
El que no ha visto que vea y el que ya vio que compare.
El que debajo de una hoja se posa, dos veces se moja.
El vino para los reyes y el agua para los bueyes.
Donde hay cariño, allí va el niño.
Dos cabezas piensan más que una.
Que sabe de amores, el que nunca se ha casado.
Los árboles más viejos dan los frutos más dulces.
El hambre es el mejor cocinero.