Yegua que no has de montar, de tu paja ni catar.
En casa de tu hermano eructa pollo aunque comas mierda.
Quien bien hace a su enemigo, a Dios tendrá por amigo.
El buen garbanzo y el buen ladrón de Fuentesauco son.
El que no mira adelante, atrás se queda.
No hay mayor pena que perder a una mujer buena.
Para amigos, todos; para enemigos, uno solo.
Quien té presta, te ayuda a vivir.
Con esfuerzo y esperanza todo se alcanza.
A buey viejo, pasto tierno.
Cada cual quiere las cosas a la medida de sus narices.
De bajada todos los santos ayudan
Los hombres ganan la hacienda, y las mujeres la conservan.
A tu Dios y Señor, lo mejor de lo mejor.
El que está en la aceña, muele; que el otro va y viene.
Las riquezas, como el estiércol, no sirven para nada hasta que se las esparce.
No te fíes del perro que cojea, ni de la mujer que lloriquea.
Ni comas crudo ni andes a pie desnudo.
De la vaca flaca, la lengua y la pata.
Mi casa, mi mesa, y mi mujer, todo mi mundo es.
Quien más tiene, más quiere.
Quien anda con buenos, parece uno de ellos.
Ayer entró rogando y hoy entra mandando.
Ya en el veranillo, la madurez del membrillo.
No digas de este agua no beberé, por turbia que baje el agua mayor puede ser la sed.
Nada tiene al que nada le basta.
Cuando llueve y hace sol, baila el perro y el pastor.
Variante: El perro viejo, si ladra, da consejo.
De invierno, la levadura; de verano, la mujer aguda.
El Diablo no se harta de romper suelas.
Junto al camino, no pasa de agraz el racimo.
Pájaro que de dos tiros no cayó, ¡voló!.
El que no tiene mujer, cada día la mata; más quien la tiene, bien la guarda.
Todos tenemos pelitos en el culo y no nos los vemos.
A río crecido, sentarse en la orilla.
A la mala costumbre, quebrarle la pierna.
En hacer bien nunca se pierde.
A chico pajarillo, chico nidillo.
En Gumiel de Izán, tan malo es el hombre como el pan.
Con amor y aguardiente, nada se siente.
Magra olla y gordo testamento.
Donde no hay escritura, no hay obligación. Porque las palabras se las lleva el viento.
El mugido de un buey tirando la carreta, presagia la muerte de un vecino.
Quien casa una hija, gana un hijo.
Amor y amigo de verba, amigo y amor de mierda.
No basta ser bueno, sino parecerlo.
Más vale estar pelada que amortajada.
Ni calabaza sin tapón, ni mujer sin quita y pon.
De la mentira viven muchos, de la verdad, casi ninguno.
Un señor sí y un señor no, son dos señores.