El buen vino resucita al peregrino.
Jugar al abejón con alguien.
¿Así que no te gusta la sopa?, dos platos.
La ocupación constante previene las tentaciones.
Hasta al de más discreción, la plata lo hace soplón.
La mala moza, a porrazos hace las cosas.
Nunca patees el pesebre que te vio nacer.
No hagas leña del árbol débil, haz palillos.
No hay que llevar cocos al puerto.
Culillo de mal asiento, no acaba cosa ninguna y emprende ciento.
Salud y pesetas y lo demás son puñetas.
Donde hay patrón no manda criado.
Quien se fía de un lobo, entre sus dientes muere.
Quien no miente no viene de buena gente.
Camisa y toca negra no sacan al ánima de pena.
Por ruin que el huésped sea, el mejor lugar se le deja.
Huevo de una hora; pan de un día; vino de un año; mujer de quince; amigo, de treinta, y echarás bien la cuenta.
Deja la contienda, y no te quebrarán la cabeza.
Donde no hay regla se pone ella.
A quien el vino no plazca, Dios le quite el pan.
Roma, acuerdos y locos doma.
Cuando el dinero habla, la verdad calla.
El que guarda, halla.
Nadie come gallina gorda de mano ajena.
El dinero es bueno para siervo, malo para dueño.
Todos los hijos de puta tienen suerte.
Los ríos hondos corren en silencio, lo arroyos son ruidosos.
El avaro carece tanto de lo que tiene como de lo que no tiene.
El trabajo cazurro, solo es para los burros.
Las cerezas con rabo, y si no en el árbol.
Cada cual en su casa y Dios en la de todos.
Ni sobra el que viene, ni falta el que se va.
De lo que por sutil se quiebra, no hagas hebra.
Cuando un hombre hace el tonto, siempre es por una mujer.
De paja o de heno, mi vientre lleno.
No aumentes tus riqueza por el que vive en pobreza.
¿Quieres comer a costa de otros?. Hazte el tonto.
En gran casa, gran gasto se amasa.
Falsos diamantes no engañan a nadie sino en pueblos grandes.
Hombre cortés, de todos estimado es.
El que se prepara para lo malo, lo recibe preparado y amortigua el golpe.
Entre hermano y hermano, no metas la mano.
Cuentas claras, amistades largas.
Intimidad, con ninguno; trato, con todo el mundo.
Ahorrar no es solo guardar sino saber gastar.
Al demonio y a la mujer nunca les falta quehacer.
Un labrador en pie es más que un grande arrodillado.
El venido es preferido, que el ausentado pronto es olvidado.
La mujer que buen pedo suelta, no puede ser sino desenvuelta.
El caballo es regalado, ¿y exiges que traiga bocado?.