Dios, cuando hizo el tiempo, lo hizo de sobra.
Un día menos, una arruga más.
No ofende quien quiere sino quien puede.
El sueño y la muerte hermanos parecen.
Septiembre frutero, alegre, festero.
No caben dos pies en un zapato.
Decir, me pesó; callar, no.
El malo siempre piensa engaño.
No es macho quien tiene muchas mujeres, macho es el que se aguanta con una sola.
A cada día bástale su maestría, y a cada momento, su pensamiento.
El dinero atraviesa el hogar del pobre igual que sopla el viento a través de una cabaña en ruinas.
Amor de niña, agua en cestillla.
La mejor manera de tener una buena idea es tener muchas ideas.
Secreto entre reunión es de mala educación.
Si no hubiese tercos, no habría pleitos.
Para la iglesia nada es secular, menos aquello que es pecaminoso
Han comenzado una disputa que el diablo ya no les dejará terminar.
Derramar vino, buen desatino; derramar sal, mala señal.
Huéspedes vendrán que de casa nos echarán.
No hay viudita sin duelo, ni triste in consuelo.
Para otro perro ese hueso, tan descarnado y tan tieso.
Lástima grande que no sea verdad tanta belleza.
En tu comunidad, no luzcas tu habilidad.
Más labra el dueño mirando que diez yuntas arando.
Mas vale quedar hoy con gana, que estar enfermo mañana.
Cada gusto cuesta un susto.
Tres hijas y una madre, cuatro diablos para el padre.
El cuco y el sacristán, juntos de juerga se van.
La pereza hace todas las cosas difíciles.
Variante: Caridad y amor no quieren tambor; en silencio viven mejor.
Salvarse por los pelos.
Cada uno muere de su vicio.
Duerme, Juan, y yace, que tu asno pace.
Cada uno canta como le pagan.
Cada tonto tiene su manía.
Lo que el Diablo no puede hacer hácelo la mujer.
De persona palabrera, nunca te creas.
Si no canta el gallo, cantará la gallina.
De tierra de alacranes, pocos panes.
Quien mea y no pee, es como quien va a la escuela y no lee.
Cruz y raya, para que me vaya.
El tabaco, el vino y la mujer, al hombre echan a perder.
Cielo aborregado, a los tres días mojado.
Todo necio confunde valor y precio.
Si quieres que reine la paz en el mundo debes tener paz en tu hogar; y para que la paz reine en tu hogar, debes primero vivirla en tu corazón.
Según San Andrés, el que tiene cara de tonto, lo es.
A tu mesa ni a la ajena, no te sientes con la vejiga llena.
Por fornicar y andar desnudo no matan a ninguno.
En gran casa, a muchos el trabajo cansa.
Sabios conocí; sabios para los otros y necios para mí.