Eres guapo, joven y con dinero, ¿qué más quieres, Baldomero?.
No es de hombre prudente nadar contra la corriente.
Repartamos así: para ti la Justicia y el favor para mí.
Copa de madroño, chisporrotea y quema el coño.
Quien cuando puede, no quiere; cuando quiere, no puede.
Amigo traidorcillo, más hiere que un cuchillo.
Música y flores, galas de amores.
Aunque estén sin legañas a veces los ojos engañan.
A cartas, cartas y a palabras, palabras.
Al cabo de un año, las mañas de su amo.
El que juega por necesidad pierde por obligación.
Fui a palacio, llegué bestia y regresé asno.
Ni hombre tiple, ni mujer bajón.
El hijo sabe que conoce a su padre.
Baje la novia la cabeza y cabrá por la puerta de la iglesia.
Cazador, mentidor.
A gran calva, gran pedrada.
A cada renacuajo dio Dios su cuajo.
Hay que amarrar el tamal.
El que no sea cofrade, que no tome vela.
Muy bien conoce la rama, el mico que la encarama.
El que carece de ideas, hace suyas las ajenas.
Según se prepara la cama, así se duerme.
Bebe para olvidar, pero no te olvides de pagar.
Mejor que sosobre y no que sofalte.
Excava el pozo antes de que tengas sed.
Hay momentos en que hasta el tigre dormita.
Tales son migas de añadido, como mujer de otro marido.
Los tropezones enseñan a levantar los dedos.
A cada cerdo le llega su San Martín.
Un mal juicio conduce a malas decisiones.
Si eres escrupuloso, no esperes ser muy rico ni muy famoso.
El león, no es como lo pintan.
Bendito y alabado; que amanezco vestido y calzado.
Acabar como el Rosario de la Aurora.
Yo no soy mi cuerpo; soy más. Yo no soy mi habla, mis órganos, el oído, el olfato; eso no soy yo. La mente que piensa, tampoco soy yo. Si nada de eso soy, entonces , ¿quién soy?. La conciencia que permanece, eso soy.
Nunca le hagas a nadie, lo que no te gusta que te hagan a ti.
Bien guardar no es poco ganar.
Saco de yerno, nunca es lleno.
Cuando el hombre está de malas, su mujer pare de otro y el hijo se le parece.
Lleva siempre tu camino y no mires nunca el de tu vecino.
Yo como tu y tu como yo, el diablo nos junto.
El que con locura nace, con ella yace.
La amabilidad es arma más noble para conquistar.
Ni buen fraile por amigo, ni malo por enemigo.
A quien a buen culo se arrima, buenas hostias le propinan.
No hay rosa sin espinas.
Cada arroyo tiene su fuente.
Camarón que se duerme se lo chima el sapo..
El corazón de una persona mala nunca es puro.