El que porfía mata venado.
El perro le manda al gato, y el gato a su cola.
Ni lava ni presta la batea.
Acuérdate, suegra, que fuiste nuera.
Con las piedras que me arrojan construyo mi hogar.
Esfuerzo de vago, barriguera rota.
Mal haya el amigo que lo fue del padre y no lo es del hijo.
Las lenguas de los que critican son como las patas de las moscas, aterrizan en cualquier cosa que encuentran.
Los amigos se eligen, pero no los hermanos.
Quien una vez te engañó, no lo haga dos.
Si andas por el camino extraño, no te alces mucho el sayo.
Ha de salir la corneja al soto.
Cuando el diablo habla, licencia tiene de Dios.
A la mujer y la picaza, lo que vieres en la plaza.
Hay un tiempo para ir de pesca y otro para secar las redes.
No se me olvidará mientras me acuerde.
Te has puesto como un choto con dos madres.
El encanto de las cosas es que siendo tan hermosas no conocen que lo son.
Todo lo prieto no es morcilla.
Zapatazo que le duela, a quien sin llamar se cuela.
De los míos me oirás, pero no me hablarás/dirás.
El que es buen gallo en cualquier gallinero canta.
El que este libre de culpa que tire la primera piedra.
El aire que corre muda la veleta, más no la torre.
¿Qué culpa tiene la estaca, si el sapo salta y se estaca?
Tira más pelo de coño que calabrote de marinero.
Por Santa Lucía, mengua la noche y crece el día, y hasta Navidad en su ser está.
Dañada una pera, dañadas sus compañeras.
La bondad, quien la tiene la da.
Quien no ha sudado la plata, la coge y la desbarata.
Dale un huevo al codicioso, y te pedirla gallina.
Más vale color en la cara que dolor en el corazón.
No se va más lejos cuando se cambia de camino todos los días.
Una cosa es la que piensa el amo y otra la que piensa el caballo.
Del bien al mal, no hay ni el canto de un real.
Más vale mujer triste que marido que embiste.
Al fisgón cuando menos un trompón.
Un país con muchos arenques no necesita médico.
Principio quieren las cosas.
Huyes de la mortaja y te abrazas del difunto.
De cuando en cuando, al desgaire, echa una canilla al aire.
Las ideas están exentas de impuestos.
Si quieres ser bien servido, sírvete a ti mismo.
Levantando la enjalma, es que se ve la matadura.
En casa del músico, todos saben cantar.
La mujer que no dice que sí, no vale un maravedí.
Todos su cruz llevan, unos a rastras y otros a cuestas.
A chico mal, gran trapo.
El que vive de prestado, algún día es encuerado.
El que está en pié, mire no caiga.