Por fiarse del perro, duerme el lobo en el pajar.
Como vinagre a los dientes y humo a los ojos es el perezoso para quienes lo emplean.
El que paga mal, paga dos veces.
Me lo dijo un pajarito ya casi para volar, todo cabe en un jarrito sabiéndolo acomodar.
Al fraile mesurado, mírale de lejos y háblale de lado.
Por miedo de pajarillos, no dejes de sembrar mijo.
Un hombre, una palabra; una mujer, una carretada.
Ya están las migas en la poyata, y el que se descuide no las cata.
La mujer en casa y con la pata quebrada.
Al toro hay que agarrarlo por los cuernos.
Una vez te casarás, pero mil te arrepentirás.
La hermosura es flor de un día, hoy no luce, ayer lucía.
Día de agua, taberna o fragua.
El pie en el lecho y la mano el pecho.
Quien a otra ha de decir puta, ha de ser ella muy buena mujer.
Refran de los abuelos es probado y verdadero.
Cada gota que cae del cielo, tiene su sitio hecho.
Hasta la belleza cansa.
Está más entristecido, que mico recién cogido.
No hay mujer por buena que sea, que cuando mea no se pea.
Bien me quieres, bien te quiero; no me toques el dinero.
Cuando la vela azota al palo, malo.
La zagala y el garzón, para en uno son.
La bonanza amenaza borrasca
El viento y la marea no esperan a nadie.
Mas caliente que axila de esquilador de ovejas.
Ahorra, ahorrador, que y vendrá el derrochador.
De casas y de potros que lo hagan otros.
Los celos son malos consejeros.
Solo hazlo y terminará el pánico.
La persona que no comete nunca una tontería, nunca hará nada interesante.
Si supiese la hueste lo que hace la hueste, mal para la hueste.
A caballo dado no se le ve (el) colmillo. (v. tb. "A caballo regalado...", más abajo
La casa del jabonero es toda un resbaladero.
Que tires para abajo, que tires para arriba, siempre se hara lo que tu mujer diga.
La manera de ver la luz divina es apagar tu propia vela.
No hables si lo que vas a decir no es más hermoso que el silencio.
Sé arrojado, pero no demasiado.
Al saber lo llaman suerte.
A caballero nuevo, caballo viejo.
El afeite que más hermosea es la dádiva buena.
El que nada no se ahoga.
Donde entra beber, sale saber.
A quien a otros ayuda, de veinte años le pare la burra.
No necesito tecomates para nadar.
A borrica arrodillada, no le dobles la carga.
Aunque tengas todo lo que desees en la tierra, nunca dejes de mirar al cielo.
La inteligencia es como los calzones, hay que tenerla pero no hay que mostrarla.
Dar a guardar las ovejas al lobo.
Dios escribe derecho, por renglones torcidos.