Estando sabroso el frito, el plato no importa un pito.
La que está para condenarse, desde chiquita no reza.
Un hombre es un hombre aunque sea un comino.
Abad, judío y madona, jamás perdonan.
Quien una deuda se traga, tarde o temprano la paga.
Todos los hombres son sabios; unos antes, los otros, después.
El tramposo, el codicioso y el tahúr, presto se conciertan.
A la mejor dama se le escapa un pedo.
A bestia comedora, piedras en la cebada.
El oro se prueba con el fuego; la mujer, con el oro; y el hombre, con la mujer.
Estar como las putas en cuaresma.
No valer ya, es más doloroso que no haber valido nunca.
De dineros y bondad o, calidad, quita siempre la mitad.
Sabe más el tonto en su casa que el listo en la ajena.
A nadie le huelen sus peos ni sus hijos les parecen feos.
A la puta, el hijo la saca de duda.
La amistad que nace del amor es mejor que el amor mismo
Dios da barbas, al que no tiene quijada.
Solo a los locos les gusta la guerra, el mar y el matrimonio.
Para salir del hoyo un buey solo no basta, se necesitan dos.
Casa en que no hay un viejo, no vale un arvejo.
Más vale un "ya" que cien "después se hará".
Hija de vaca pintada, siempre sacará la mancha.
Mulas y putas siempre piensan unas.
Cuanto más haces, menos mereces.
El ojo del amo hace más que sus manos.
Hurtar para dar a Dios, solo el deminio lo aconsejó.
Una maravilla, con otra se olvida.
Con azúcar o miel, todo sale bien.
Amor no es quien enciende la flama en el corazón, sino la pareja que mutuamente la mantiene viva.
Va como honda que lleva el diablo.
Una escoba ataviada, por dama hermosa pasa.
El cerdo siempre busca el fango.
El borriquito delante, para que no se espante.
Quien da parte de sus cohechos, de sus tuertos hace derechos.
Favorece a los tuyos primero, y después a los ajenos.
No caga el asno tan hondo, que no suba el husmo en somo.
El que a pueblo extraño va a enamorar, va a que lo engañen o a engañar.
Acarrear leña para apagar un incendio.
No te creas caballero porque te llamen don Dinero.
El silencio es más disiente, que la palabra imprudente.
A la mal casada, déla Dios placer, que la bien casada no lo ha menester.
Perder por probar al socio, nunca ha sido mal negocio.
Hablando se saben las cosas, callando se ignoran.
Indio que quiere ser criollo, al hoyo.
La amante ama un día, la madre toda la vida.
Seguido, seguido, hasta que pase el dolor.
Buena pata y buena oreja, señal de buena bestia.
El mal penetra como una aguja y luego es como un roble.
En cada pago, su viña, y en cada barrio, su tía.