Cada altar tiene su cruz.
Más vale callar que con borrico hablar.
A cada día su pesar y su esperanza.
Ahora sí se monto la gata en la batea
Hasta el saber rebuznar tiene su poquito que estudiar.
Caras vemos, corazones no sabemos.
Más merece quien más ama.
Celos y envidia quitan al hombre la vida.
Vida sin amor, años sin verano
A gran chatera, gran pechera.
Seas alto o bajo, no engañarás al trabajo.
Lo que se hace un día, es semilla de felicidad para el día siguiente.
Cría cuervos y te sacarán los ojos.
Cual es el rey, tal es la grey.
El buey para arar, el pájaro para volar, el pez para nadar y el hombre para trabajar.
Vale más medir y "remedir", que cortar y arrepentir.
A confite de monja pan de azúcar.
Hasta el manjar más sabroso, hostiga cuando es copioso.
El que ríe mucho, es tenido por insensato, y el que no ríe es de casta de gato.
Una gota de sangre vale más que cien litros de amor.
El dinero procura amigos, pero no aquellos que desearías.
Vive de forma que no hagas daño a nadie, he aquí la aspiración suprema
Cuando en casa engorda la moza, y al cuerpo el bazo, y al rey la bolsa, mal anda la cosa.
Compra de quien heredó, y nunca al que lo sudó.
A burra vieja, albarda nueva.
El jabón es para el cuerpo lo que las lágrimas para el alma.
Rey en mi casa soy, y a donde no me llaman, no voy.
Camina más una hormiga que un buey echado.
La cana engaña, el diente miente pero arrastrar los pies eso si que es vejez.
De riqueza y santidad, la mitad de la mitad.
Roja barba y mal color, debajo del cielo no le hay peor.
Como la lengua es falsa y el corazón no, dice la lengua lo que no siente el corazón.
A la lengua y la serpiente hay que temerles.
Lo que no hurtaron ladrones, aparece en los rincones.
Llorar (el gato) la muerte del ratón.
La mujer tiene que arreglarse, la joven para agradar y la vieja para no espantar.
La única felicidad consiste en la espera de la felicidad
Amor de puta y convite de mesonero, siempre cuesta dinero.
Lluvia y sol, bautizo de zorro.
Se fue su corazón , está sumergido en su pensamiento.
El buey, arando en la loma, trabaja para que otro coma.
En el buen tiempo, amistades ciento; mudada la fortuna, ni una.
Come bien, bebe mejor, mea claro, pee fuerte y cágate en la muerte.
Para ser sabio el amor no necesita ir a la universidad
A la moza mala, la campana la llama, que a la buena, en casa la halla.
Cada uno en su casa es rey, pero su mujer hace la ley.
Los falsos amigos y las deudas, siempre llegan sonriendo.
Ni fíes de hombre cejunto, ni tengas miedo a un difunto.
Bueno es el rigor; pero la misericordia es mejor.
Es ley la que quiere el rey.