Cinco dedos son hermanos, no iguales.
Primero comer, que ser cristiano.
De las aves, la perdiz, y de las mujeres Beatriz.
Fe y verdad, en el cielo se sabrá.
La enfermedad y los desastres van y vienen como la lluvia, pero la salud es como el sol que ilumina el pueblo entero.
Dice Salomón: da vino a los que tienen amargo el corazón.
A las suegras, oírles la misa y sacarles el cuerpo.
El ignorante a todos reprende y habla más de lo que menos entiende.
Mal haya el romero que dice mal de su bordón.
El ruin cuando más le ruegan, más se ensancha.
Clérigo viajero, ni mísero, ni misero.
Palabras y plumas el viento las tumba.
Se sincero y honesto siempre.
El pan ajeno hace al hijo bueno.
Los buenos consejos llegan hasta el corazón del sabio y se detienen en los oídos del malvado
Si la manga no es amplia no ondea
Cree lo que vieres y no lo que oyeres.
La gente se arregla todos los días el cabello, ¿por qué no el corazón?.
Mozo sermonero o no tiene novia o no tiene dinero.
Berza vuelta a calentar y mujer vuelta a casar, al diablo se le pueden dar.
Atiende más a la mirada del sabio que al discurso del necio.
Cacarear y no poner, si malo en la gallina, peor en la mujer.
A la mujer parida y a tela urdida, nunca le falta guarida.
Todos los mejores dulces llevan su pizca de sal.
Que se le mantenga alejado de papel, pluma y tinta; así podrá dejar de escribir y aprenderá a pensar
Si te detienes cada vez que un perro ladra nunca llegarás al final de tu camino.
Por San Antón, gallinita pon; y por la Candelaria, la buena y la mala.
La confianza en la vida se encuentra cuando el espíritu se siente profundamente tranquilo
El que perdona un engaño, merece ir a un rebaño.
¿Tienes té y vino? Tus amigos serán numerosos
Entre los extremos de cobarde y de temerario está el medio de la valentía.
Hasta la raíz más pequeña encuentra su leñador.
Al fraile mesurado, mírale de lejos y háblale de lado.
Una lechuza, bienestar donde se posa y malestar donde canta.
Buscar aguja en un pajar, es naufragar.
Cenas, y penas, y Madalenas, y soles, matan a los hombres.
Quien poca tierra labra y bien la cultiva, que ponga al granero vigas.
Con el mismo cuero las correas.
Para quien no sabe a dónde quiere ir, todos los caminos sirven.
Señor por señor, el padre es el mejor.
A donde las dan, allí las toman.
No me digais que un gran hombre no llora nunca. Un gran hombre llora, pero sus lágrimas son furtivas.
Cuando dos corazones están de acuerdo incluso un pajar es un lecho de alegrías
El que es perico donde quiera es verde.
Un libro abierto es un cerebro que habla; cerrado un amigo que espera; olvidado, un alma que perdona; destruido, un corazón que llora.
De donde menos se piensa, salta la liebre.
Dura el nombre más que el hombre.
La búsqueda de un tesoro no depende de ti, la búsqueda de tu alma depende de mi
El que ve la mota en el ojo ajeno, vea la viga en el suyo.
Más fea que un carro por debajo.