Todo lo que me gusta es pecado o engorda.
Clérigos y cuervos, huélganse con los muertos.
Ama al grado que quieras ser amado.
Mejor perdiz en la mano, que dos en el campo.
Para cada hombre sabio hay un más sabio.
De tal árbol tal astilla.
Las arrugas son la tumba del amor
Antes de entrar en un lugar, fíjate por dónde se puede salir.
Por muy pequeña que sea, la mujer siempre le gana al diablo en astucia.
El ídolo hecho de barro que cruza el río no puede salvarse ni a sí mismo.
Las vírgenes pasan muchas Navidades, pero ninguna noche buena.
Poca cuadrilla, vida tranquila
Que cada zorro cuide su propia cola.
Los extremos nunca son buenos.
El mal tiempo trae bienes consigo: huyen las moscas y los falsos amigos.
El adulador corrompe a su patrón rascándole la espalda
Al pan, pan. Al vino, vino.
Una variante sería "Quién juega con fuego se termina quemando.
No te dejes aconsejar por un perdedor.
Al hombre ocupado le tienta un solo diablo; al ocioso una legión.
Con una mentira suele irse muy lejos, pero sin esperanzas de volver.
Oir a todos, creer a pocos.
Lo bello es difícil.
Los pensamientos no pagan peaje
Una manzana no cae lejos de su árbol.
Propagación mear no espuma.
El secreto de tu vecino,te lo dirá un porrón de vino
Casarse bajo el palo de la escoba
Vencer no es vergonzoso
Sé dueño de quien no te ama y esclavo de quien te ama
No importa lo el ancho y lo grueso, sino lo que dura tiezo...
Perros raspan, pero la caravana passa.
Sé constante y ten ánimo en tus trabajos.
¿Y quién dijo que el diablo no tiene hermanas?.
Ni reprender ausentes, ni adular presentes.
Nuestra vida es un río que desemboca en el mar
Quien habla con argumentos, no grita ni hace aspavientos.
Una manzana roja invita piedras.
Dos hijas y una madre, tres demonios para un padre.
Tanto fue el cántaro a la fuente hasta que por fin se rompió.
Cuando el sol se da la vuelta, a la mañana siguiente el agua llega a los pies
A la aguja, buen hilo, y a la mujer, buen marido.
Más vale dar a ruines que rogar a buenos.
Ama a quien te ama, responde al que ama.
El mejor maestro se sienta en tu silla.
El pecado te acusa.
Casa de esquina, para mi vecina.
Salud y fuerza en el canuto.
Bollo de monja, costal de trigo.
Una tormenta de arena pasa; las estrellas permanecen.