No son todos ruiseñores los que cantan entre las flores.
No se va al cielo a caballo.
Llevar y traer, de todo ha de haber.
El no hacer falta y el estorbar, juntos suelen andar.
Con meros consejos, no se va muy lejos.
Ve donde no te llaman y volverás con las orejas gachas.
Quien ve romero y no lo coge, del mal que le venga no se enoje.
Necios y porfiados, hacen ricos a letrados.
A gente villana, pocas palabras y ésas, claras.
El que solo come su gallo, solo ensilla su caballo.
De lo que veas cree muy poco, de lo que te cuenten nada.
De cien hombres, uno; de mil mujeres, ninguna.
Despacito y buena letra, el hacer las cosas bien importa más que el hacerlas.
Don Din nunca parece ruin.
No hay sábado sin sol, ni mocita sin amor, ni viejo sin dolor.
El que está, y no está por su gusto, que se joda es justo.
Cucas y vino, higos sin tinto, y luego vino para el camino.
Por miedo a los gorriones, no se deja de sembrar cañamones.
A carnicera por barba, y caiga quien caiga.
Quien a buen árbol se arrima, va un perro y se le mea encima.
Ya están las migas en la poyata, y el que se descuide no las cata.
Quebrásteme la cabeza, y ahora me untas el casco.
Hoy es discípulo de ayer y maestro de mañana.
Camina más una hormiga que un buey echado.
Al que mintió una vez, nunca se le creyó.
Encima de la leche, nada eches.
No hay mayor beata que una puta arrepentida.
Las cosas lo que parecen.
Quien a heredar aspira, larga soga estira.
De quien a la cara no mira, todo hombre discreto desconfía.
Acude a tu oficio, que todo lo demás es vicio.
Para cura de mis males, me vinieron más pesares.
Contigo me entierren, que me entiendes.
Madre piadosa cría hija miedosa.
Casa oscura, candela cuesta.
El tiempo todo lo amansa.
Olla sin tocino y mesa sin vino, no valen un comino.
El que en mentira es cogido, cuando dice la verdad no es creído.
Desnudo naci, desnudo me hallo; ni pierdo ni gano.
Ser bueno ante el malo indica que eres bueno.
La envidia sigue a los vivos, y a los muertos el olvido.
Más vale copa en mano que bodega en retrato.
Sospechar y temer, enemigos del placer.
Habla siempre que debas y calla siempre que puedas.
A preñada, hasta que para, y a la parida, cada día.
No hay alguno tan pobre que la muerte no le sobre.
En este mundo estupendo, todo es dando y recibiendo.
Más vale dejar en muerte a un pillo un duro, que pedir en vida una peseta a un hombre de bien.
¡No nos mires, unete! (Transición española).
Una obra mala, con una buena se paga.