No ruegues a mujer en cama, ni a caballo en el agua.
Bebe poco y come asaz; duerme en alto y vivirás.
No ha visto muerto cargando basura.
La prosperidad es víspera de la adversidad.
Amigo traidorcillo, más hiere que un cuchillo.
El pastel de arroz del otro parece más grande.
El marido celoso nunca tiene reposo.
Cada puerta va bien en su quicio, y cada uno en su oficio.
Delante hago acato y por detrás al rey mato.
Principio quieren las cosas.
No diga ninguno: no puedo aprender, tanto hace el hombre cuanto quiere hacer.
La casa compuesta, la muerte a la puerta.
El bueno, lo malo calla; el malo, todo lo habla.
Padres viejos, hijos huérfanos.
Todo acaba con la muerte, menos, el hacer bien.
Paloma que va volando no dice a dónde ni cuando.
El mundo es de los audaces.
Abad avariento, por un bodigo pierde ciento.
La franqueza no es agravio, ni ser sincero es resabio.
Nadie se meta donde no le llaman.
Cuando el grajo vuela bajo, hace un frío del carajo; y cuando vuela a trampicones, hace un frío de cojones.
Quien te quiere, te aporrea.
Interesa a veces que tres y tres sean siete.
Los necios y los salmones siempre nadan contra la corriente.
El que me hace más bien de lo que suele, o engañado me ha o engañarme quiere.
Coge las flores del buen tiempo; que pronto llegara tu invierno.
Lo que remedio no tiene, olvidarlo es lo que se debe.
Juntos pero no revueltos.
Hablando nos entendemos.
Entrañas y arquetas, a los amigos abiertas.
Buscar la vida conviene; que la muerte ella se viene.
Año de espigas, anuncio de buenas migas.
El que guarda, halla.
En la viña del Señor, hay de todo, menos uvas.
En enero, cada oveja con su cordero.
La abundancia da arrogancia.
Roba tú por allá, que yo robaré por acá.
Las flores son para los muertos.
El necio no escarmienta sino en su cabeza.
Haz aquello que quieras haber hecho cuando mueras.
Irse con la capa al toro, no es para todos.
La hermandad hace al masón, y el presupuesto al "mamón".
Quien hiera la campana se expone a oír el sonido.
La esperanza es el pan de los pobres.
En lugar ventoso, tiempo sin reposo.
Ni poeta con dinero ni mujer sin pero.
Niño que no ríe a las siete semanas, o es ruin o tiene ruines amas.
Quien no es para más, de hambre en su tierra perecerá.
Por Santa Marina siembra tu nabina; yo que lo sé, por San Bartolomé.
Más vale odiado que olvidado.