El que da y quita, con el diablo se desquita.
Las armas las cargan el diablo.
Amor y vino, sin desatino.
Joven madrugador, viejo trasnochador.
Es de bien nacido ser agradecido
No hay que buscar al ahogado rió arriba.
A la mujer y a la viña, el hombre la hace garrida.
No hay caracol que no tenga vuelta.
En otoño y en invierno, tiemble el enfermo.
Digo y redigo que la breva no es higo.
Si quieras que la gente se ría, cuenta tus penas María.
Cuando los solteros se divierten en el cielo, truena.
Las sueños, sueños son.
Quien poco tiene, pronto lo gasta.
Pedir las perlas de la virgen.
La mujer y la gallina, por andar se pierden aína.
Te va a atropellar un carrito de helados.
A los cuarenta de edad, fácil viene la enfermedad.
Variante: El pez que busca el anzuelo, busca su duelo, dice mi abuelo.
Al cabo de un año, las mañas de su amo.
La justicia tiene un largo brazo.
Hay quien va a por lana y vuelve trasquilado.
El amor de los gatos, a voces y por los tejados.
Buenas palabras, cantar de cigarras.
Bonita y fina me haga Dios; que rubia y blanca me haré yo.
Una buena campana se siente de lejos.
Hoy por ti, mañana por mí
Aire de Levante, agua delante.
Una vez terminado el juego el rey y el peón vuelven a la misma caja.
A fullería, cordobesías.
El amo imprudente hace al mozo negligente.
Quien se enamora sin dinero y se sulfura sin poder es un infeliz
Entre dos que se quieren con uno que coma basta [y ese que sea yo].
Ahí está la madre del cordero.
De casas y de potros que lo hagan otros.
Ni el caballero buen consejo, ni el letrado buen encuentro.
A cada rey su trono.
Jurado tiene el espejo no hacer bonito lo feo, ni joven lo viejo.
En un recinto sagrado, ora; en una pista de baile, baila.
Antes mujer de un pobre que manceba de un conde.
Si quieres saber quién eres, pregúntale a tu vecino.
Hay ojos que de legañas se enamoran.
El amor es una extraña criatura dulce y absurda que se alimenta de fantasía y muere de saciedad
Entre sastres, no se pagan hechuras.
Vino y amores, de viejo los mejores.
Cuando no hay calor en el nido, lo busca afuera el marido.
Las palabras se las lleva el viento, hasta que te las recuerdan por cientos.
Una familia unida come del mismo plato.
Gástate en juerga y en vino lo que has de dar a los sobrinos.
La gota de sangre mala, dura hasta la séptima generación