Pecado de mucho bulto, no puede estar siempre oculto.
¡Qué lindo don Diego, si no fuera muerto!.
Más vale pan duro que ninguno.
A falta de olla, pan y cebolla.
El dueño de la vaca es el dueño del ternero.
La felicidad es como un león insaciable
Mancebo me fui, y envejecí; más nunca al justo desamparado vi.
Dios te dé paz y paciencia y muerte con penitencia.
No hay tal mancebo como el puerro, que le salen las barbas al año primero.
Mas vale paso que dure, que trote que canse.
Blanco y en botella, leche.
Ave de mal agüero, a mi vera no la quiero.
Aprovecha el tiempo, que vale cielo.
No des el grito de triunfo antes de salir del bosque.
De nadie esperes lo que por ti mismo hacer pudieres.
A quien te deja en cuita, no lo quieras en trebejo.
El que malas mañas ha, tarde o nunca las perderá.
Ni agradecido ni pagao.
Que largos son los años en la niñez y como se acortan en la vejez.
No se llega al alba sino por el sendero de la noche.
Cuando está gordo el cordero, lo llevan al matadero.
Hay gente bien, en la lata, y mucho guache con plata.
Si no fuera por el "si" y el "pero", ¿quién dejaría de tener dinero?
Quien no oye consejo no llega a viejo.
Cabra coja no quiere siesta, y si la tiene caro le cuesta.
Uñas de gato, y cara de beato.
Quien más tiene, más quiere.
Hombre canoso, hombre hermoso.
Con buenas palabras y mejores hechos, conquistaras el mundo entero.
La buena uva hace buena pasa.
De lo que te sobre da tu parte al pobre.
De desgraciados está el mundo lleno.
El que peca de modesto, es tirado en un cesto.
Gallina que al gallo espanta, córtale la garganta.
Más vale una imagen que cien palabras.
Cuando el gavilán vuela alto, es porque busca gallinas.
La ocasión llega, llama y no espera.
Gozo que no se comunica, se achica.
Si quieres buenos nabos, por Julio has de sembrarlos.
Parejo como las calles de León.
Cada hombre cuerdo lleva un loco dentro.
En nombrando al rey de Roma, luego asoma.
Cazador con levita, quita, quita.
Cuando menos piensa el galgo, salta la liebre.
Voz del pueblo, voz de Dios.
El tiempo cura al enfermo, que no el engüento.
Al capón que se hace gallo, azotallo.
Por San Blas, el besugo atrás.
En la abundancia bueno es, guardar para la escasez.
Entre mamar y mamar dos horas han de pasar.