¿Adónde irá el buey que no are?.
Abeja muerta, ni miel, ni cera.
Agua fría y borona caliente, hacen buen diente.
Untado un dedo, untada toda la mano.
Por San Blas, higuera plantarás e higos comerás.
Poco dura la alegría en la casa del pobre.
Lo que mucho se usa, poco dura.
Maldigo el diente que come la simiente.
Quien tiene miedo tiene desgracia.
Paloma que vuela . . . a la cazuela.
Quien vive sin disciplina, muere sin honor.
Quien predica en desierto pierde el sermón, y quien lava la cabeza del asno pierde el jabón.
A la de amarillo, no es menester pedillo.
¿Qué haces, bobo?. Bobeo: escribo lo que me deben y borro lo que debo.
Pobre no es aquel que tiene poco, sino aquel que teniéndolo todo, quiere aún más.
Árame bien, que yo te lo pagaré mucho y bien.
Si tienes alubias, garbanzos o lentejas? ¿de qué te quejas?
Cerca de la iglesia, lejos de Dios.
A cautela, cautela y media.
Lo que para ti no quieres, para otro no desees.
De ruin madera no harás buena mesa.
Lo que fuere sonará.
Beber en Jerez cerveza, no cabe mayor simpleza.
Los caballos blancos y los pendejos, se distinguen desde lejos.
Mientras comemos, ¡qué buenos semos!; cuando ayunamos, ¡qué mal andamos!.
Si no tienes a alguien en la casa de los ídolos, no beberás leche de coco
A un hombre rico, no repares si es feo o bonito.
A las armas las carga el diablo y las descargan los imbéciles.
No era nada la meada, y calaba siete colchones y una frazada.
Confianza sin tasa empobrecerá tu casa.
A San Simón y San Judas, dulces son las uvas.
El que vive de prestado, algún día es encuerado.
Con un pozo y un malvar, boticario de un lugar.
Manos de sastre no ensucian la tela.
Hay que tomar el toro por las astas.
El buey tira del arado, más no de su agrado.
Castigo de uno, escarmiento de muchos.
Juventud que vela y vejez que duerme, señal de muerte.
Nadie plante haya para que de ella le hagan el pijama.
No digáis mal del año hasta que sea pasado.
Cuando todo se hierve, te pueden dar gato por liebre.
Nadie diga: de esta agua no beberé, por turbia que esté.
Pajes; mozos y era Perico solo.
La que de alto hila, el huso la cae y el culo la pía.
La boca del justo profiere sabiduría, pero la lengua perversa será cercenada.
A quien reparte sus bienes antes de la muerte, agarra una estaca y pégale en la cabeza.
El oficio hace maestro.
No hay que conejear sin perros.
De pequeñico se doma al mimbre.
La botica abierta y el boticario en la puerta.