A caballo de alquiler: mucha carga y mal comer.
Bueno por un huevo y ruin por dos, aléjemelo Dios.
Acomoda el apetito a la comida y haz el traje según la talla.
Del que jura, teme la impostura.
No compres cabra coja pensando que sanará; son las sanas y encojan, con que las cojas qué no harán.
De todo hay en la viña del Señor [uvas, pámpanos y agraz].
Juez que admite regalos, llevarlo a palo.
Los pies del hortelano no echan a perder la huerta.
Puro sombrerito de Esquipulas, lleno de mier...
El que de treinta no sabe y de cuarenta no tiene, no lo aguarde si no es que herede.
La enfermedad entra por la boca y la desgracia sale de la boca.
Entre pitos y flautas.
Febreruco es loco, unas veces por mucho y otras por poco.
Inútiles platicas e inútiles libros, ni las tengan tus hijas, ni los lean tus hijos.
Solo los necios y los tontos tiran piedras a su propio tejado.
Grano a grano, se llena el granero.
La sal no es atacada por las hormigas.
Ni santo sin estampa, ni juego sin trampa.
En queriéndome Dios aunque no me quieran los santos.
Si quieres que el ciego cante, la limosna por delante.
Si el cuquillo no ha venido el 25 de abril, o se ha muerto, o lo han matado, o es que no quiere venir.
Donde mujer no hay, el diablo la trae.
Besos y abrazos no hacen muchachos.
Ata bien y siega bajo, aunque te cueste trabajo.
Una buena reputación es como un ciprés, que, una vez cortado, jamás da ya ramas.
Ea, que hago barato: ¡lo que vale tres, lo doy por cuatro!.
Ira sin fortaleza, no vale ni media cereza.
La edad no juega ningún papel, a no ser que se sea un queso.
Ratones, arriba, que no todo lo blanco es harina.
El pícaro y el villano, la pagan tarde o temprano.
Hacer como el carpintero: medir dos veces, para cortar una vez.
Alegría que es fuerza que se pierda, ¿qué importa que no venga?.
Como Marzo vuelva el rabo, ni queda pastor ni ganado.
El pecado te acusa.
Buen año de miel, que van los zánganos a por agua.
Enero caliente, el diablo trae en el vientre.
El cebo es el que engaña, que no el pescador ni la caña.
Cuando es demasiada la cera, quema la iglesia.
El que arcoiris ve, no se morirá de sed.
Hacerse el de la oreja mocha.
Después de ir a discoteca, rependejo quien no peca.
Si quieres criarte fino y hermoso, buen vino y mucho reposo.
Los muros ensordecidos, a veces tienen oídos.
Por Santa Ana no hay borrica mala y por Santiago no hay mal caballo.
Mala memoria tiene el gallo, pues canta porque olvida que ya ha cantado.
Alabaos, coles, que hay nabos en la olla.
La cabeza blanca y el seso por venir.
Bien la muerte aguarda, quien vive como Dios manda.
A veces la hoja se hunde pero la piedra flota.
El sastre de fama, conoce la trama.