La vida pende de un hilo.
¿Cómo hay que vivir al lado de la gente? ¿Obra desconsideradamente, vive, el que sostiene y eleva a los hombres?
El pan es freno del vino.
La noche para pensar, el día para obrar.
Una cena sin vino, es como un día sin sol.
De la buena hierba me libre Dios, que de la mala me libro yo.
Oficio vano y con pena, al que le sigue condena.
A buen barón, poco le presta el aguijón.
No digas que va a llover, sin sentir gotas caer.
Todo lo que no es dado es perdido
Alabar y callar para medrar.
En el menguante de enero, corta tu madero.
Basta un minuto para hacer un héroe, pero es necesaria toda una vida para conseguir un hombre de bien
El cazador que habla demasiado, va a casa de vacío dio.
Que quieres que de el encino sino bellotas.
Do novo viño, bota un traguiño polo San Martiño. Del vino nuevo, echa un trago por San Martín.
Amistad, con todos; confianza, con pocos.
El buen vino añejo hace al hombre niño y remoza al viejo.
Ausentarse y morirse, todo es irse.
Alegría y pobreza y no pesares y riqueza.
Al roble no le dobles.
Los justos no tropezarán jamás; los malvados no habitarán la tierra.
Hijo ajeno, candela en el seno.
La mujer y la sardina ha de ser pequeñina.
En la cárcel y en la cama, verás bien quien te ama.
Dar consejo y el vencejo, ese sí que es buen consejo.
Las cosas lo que parecen.
A quien te hizo una hazle dos, aunque no lo mande Dios.
El que se ríe a solas de su maldad se acuerda.
Casa donde hay ruda, el ángel la saluda.
Podrás cortar todas las flores, pero no podrás impedir la llegada de la primavera.
Los amigos se conocen en las ocasiones.
Años y trabajo ponen el pelo blanco.
Una liebre con dos galgos se avasalla, y si se va que se vaya.
La mujer y la ensalada, sin aderezo no es nada.
Cada uno va a su avío, y yo, al mío.
La lluvia de primavera es tan preciosa (valiosa) como el acerte.
Año de avellana, año de ratoncillos y de nieve.
Agarra al toro por los cuernos, al hombre por la palabra.
La felicidad es una recompensa que llega a quien no la busca
Cuando pase la ocasión, ásela por el mechón.
La nariz y la frente, hasta la muerte siempre crecen.
Más barato es cuidar que edificar.
Nadie va al abogado que venga desconsolado.
Volverse humo.
Desnudar un santo para vestir otro, es de bobos.
Aprendiz de mucho, maestro de nada.
Díjole la zorra al busto, después de olerlo: tu cabeza es hermosa pero sin seso.
Por los Santos, siembra trigo y siembra cardo.
Quien nada pide, nada recibe.