Cuando veas relámpagos prepárate para la tormenta
Un viaje de diez mil kilómetros empieza por un solo paso.
A veces perdiendo se gana.
Dios da las nueces, pero no las parte.
Buena burra hemos comprado.
¿Por qué lanzarse al agua antes de que la barca haya naufragado?
La vaca por el cacho y la mujer por la mama.
El muerto se asusta del degollado.
El pudor de la doncella la hace aparecer más bella.
Quien a viejo quiera llegar, a los viejos ha de honrar.
En Peñaflor de Hornija, puta la madre y puta la hija.
Da buena cava a tu viña, y tendrás buena vendimia.
Rebuzné una vez, y como burro quedé.
El que no tiene hijos tiene una pena; el que tiene hijos tiene muchas penas.
Las cosas de palacio van despacio.
Un cobarde piensa que vivirá para siempre si evita a sus enemigos; pero ningún hombre escapa a la vejez, incluso si sobrevive a las lanzas.
Buen ejemplo y buenas razones avasallan los corazones.
A las mujeres y a los charcos no hay que andarles con rodeos.
Lo que no hurtaron ladrones, aparece en los rincones.
Más vale acostarse sin cena que levantarse con deuda.
Si ofendes serás ofendido
Hay desgracias con suerte.
Un clave pequeño abre grandes puertas.
Con solo honra no se pone olla.
Alegría, belleza cría.
A bobos y a locos, no los tengas en poco.
Obra a destajo, no vale un ajo.
Mano sobre mano, como mujer de escribano.
De hombres es errar, y de burros rebuznar.
Belleza y riqueza juntas, casi nunca.
Cuando una puerta se cierra, ciento se abren.
Variante: A buen hambre, no hay mal pan.
Naranjas y mujeres, den lo que ellas quisieren.
El que ve la mota en el ojo ajeno, vea la viga en el suyo.
Cada tierra bien su fruto lleva; más no el que tu quieras.
Iráse lo amado y quedará lo descolorado.
Día que pasa, día que no, día perdido.
La mala cama hace la noche larga.
Buen Dios, guárdame de los malos amigos y yo me guardaré de los enemigos
Más corre un caballo viejo que un burro nuevo.
Hombre cornudo, más vale de ciento que de uno.
Los langostinos, en el mar estaban y ya pedían vino.
Negocios hay que están bien a las dos partes.
Dar a la tierra el grano, para que retorne la mazorca.
El arma es enemiga de su dueño.
Quien da para recibir no da nada
Las tres ces que matan a los viejos: caída, cólico o cursos.
La riqueza del rico es su baluarte; la pobreza del pobre es su ruina.
En Septiembre o llena los puentes o seca las fuentes.
Valgan las llenas, por las vacías.