Agua al higo, que ha llovido.
Días que pasan de enero, ajos que pierde el ajero.
Si quieres que tus sueños se hagan realidad ¡despierta!.
Más tiran nalgas en lecho que bueyes en barbecho.
Bueno es caer para más valer.
Acá o allá mira siempre con quien vas.
Estando en la mala, uno pisa mierda y se resbala.
Lo que se dice en la mesa debe ser envuelto en el mantel.
La felicidad y el arco iris nunca se ven en la propia casa, solo en casa de los demás
Quien picha lejos y pede fuerte no tiene miedo a la muerte.
A buey viejo, cencerro nuevo.
Quiero ver si como ronca duerme.
El aragonés fino después de comer tiene frío.
Cuando el grajo vuela bajo, hace un frío del carajo; y cuando vuela a trampicones, hace un frío de cojones.
La vida es un tango y si te resbalas sigue bailando.
En corrillos de mucamas, se despelleja las damas.
Da voces al lobo, respóndete el eco.
La lluvia no se queda en el cielo.
Cuando canta el cuco, una hora llueve y otra hace enjuto.
La sal no es atacada por las hormigas.
Can que mucho lame, saca sangre.
Las palabras son como las piedras, que no se pueden revocar.
Antes de casar, ten casa en que morar, tierras en que labrar y viñas en que podar.
Al loco y al toro, dale corro.
Cerca le anda, el humo tras la llama.
Más quiero un mediano remedio, que cuatro buenos consejos.
Hasta las hienas quieren a sus hijos.
Da asistencia y cariño donde se necesite.
Agua y luna, tiempo de aceituna.
Hay más santos que nichos.
Deja que tu ira se ponga con el sol y asegúrate que no vuelve a amanecer la mañana siguiente.
Cabra que cojea, o mal come, o mal sestea.
El pecado te acusa.
Con quien es cara de dos haces, ni guerras ni paces.
El aprendizaje es un tesoro que seguirá a su dueño a todas partes.
El mal trago pasarlo pronto.
Donde otro mete el pico, mete tú el hocico.
Ni de mujer de otro, ni coces de potro.
Agua, viento y cuchilladas, desde la cama.
Hay que sufrir para merecer.
No hay boda sin tornaboda.
Callar y callemos que todos de barro semos.
Rana en el fondo del pozo.
A mucho vino, poco tino.
El cazador no se frota con grasa y se pone a dormir junto al fuego.
Las letras con sangre entran.
Ramos mojados, ésos mejorados.
Entre la mujer y el gato, ni a cual irle de más ingrato.
La rubia de la panadera, que con el calor del horno se quiere poner morena.
Que este dedo no sepa lo que hace su compañero.