Buenas palabras, cantar de cigarras.
Angelitos al cielo, y a la panza los buñuelos.
Sobre brevas, ni agua ni peras.
Si el aire frío salta El Pirineo, por todas partes nieve y hielo veo.
Amor de lejos, felices los cuatro
El amor existe tanto bajo la lana como bajo la seda
Quien no se arriesga no cruza el río
Buenas razones cautivan los corazones.
Quien mal casa, tarde enviuda.
El joven conoce las reglas pero el viejo las excepciones.
La ira de los que aman, en hacerse caricias para.
Amor de lejos, amor de pendejos.
Ponga agua en su vino.
El amor es un rocío que humedece al mismo tiempo las ortigas y los lirios
El que de rosas de comer al burro, cobrara con un rebuzno.
Amor, tos y humo no se pueden esconder
A pan duro, diente agudo.
Ama a quien te ama, responde al que ama.
Corazón alegre hace fuego de la nieve.
Abre la boca que te va la sopa.
Debo, no niego; pago, no tengo.
Emborrachar la perdíz
El amor que se lleva el viento, que te sirva de escarmiento.
Mañana te lo dirá la vida.
El amor gobierna su reino sin espadas.
En tus apuros y afanes, acude a los refranes.
Por fin lo comprende mi corazón: escucho un canto, contemplo una flor: ¡Ojalá no se marchiten!
Acuérdate, nuera, de que también serás suegra.
El amor deja ver las rosas y no las espinas
Los refranes antiguos, evangelios chicos.
Dios da pan a quien no tiene dientes.
Se coge antes a un cojo, que a un mentiroso.
La persona que es curiosa tiene un refrán para cada cosa.
Del joven voy, del viejo vengo.
Riñen los amantes y se tiran las ligas y los tirantes.
Amor de corneta, de diana a retreta.
Favor con favor se paga
A otra cosa mariposa.
Cien ratones a un gato, le dan un mal rato Cien refranes, cien verdades.
El amor reina sin ley
El amor tira más que una yunta de bueyes.
Si quieres cruzar el río, tienes que mojarte los pies.
Una gota de sangre vale más que cien litros de amor.
Ocasión que se pasó, pájaro que voló.
Otoño e invierno, mal tiempo para los viejos.
Lo que se dá no se quita porque el diablo te visita.
Dios aprieta pero no ahoga.
Antes de contar, escribe, y antes de firmar, recibe.
El casado casa quiere.
Por Santa Catalina, la nieve se avecina.