La soledad no trae felicidad.
Parto largo, y parto malo, hija al cabo.
El que pide lo justo, recibe migajas.
Cada pardal a su espigal.
No se encuentra muy a salvo, piojo en cabeza de calvo.
Pelean los toros, y mal para las ramas.
Español rojo y alemán moreno, ninguno es bueno.
Pan, pan; muchos lo toman y pocos lo dan.
De hombres leales, están llenos los hospitales.
A mi amigo quiero por lo que de él espero.
No comes nueces por no tirar la cáscara.
Andar y callar, eso es negociar.
Hasta el ladrón desconfía del ladrón.
A donde se cree que hay chorizos, no hay clavos donde colgarlos.
El hombre acucioso y fuerte. no confía Solo en la suerte.
Los perros pequeños son lo que más ruido hacen.
Con vergüenza, ni se come ni se almuerza.
Hay mejores peces en el mar de los que se hayan podido pescar hasta ahora.
No te hagas mucho el tonto, que al final terminarás siéndolo.
Uno puede llevar al caballo al agua, pero no lo puede hacer beber.
Por San Juan, los días comienzan a acortar.
Donde no hay boticarios ni médicos, los hombres se mueren de viejos.
Indio, mula y mujer si no te la han hecho, te la van a hacer.
Hija enlodada, ni viuda, ni casada.
Teta de noviciado.
Humo de hogar no empaña el cielo.
En tiempos de sequía, mata unas vacas para que otras coman.
A quien cuida la peseta nunca le falta un duro.
El hombre que desea estar tranquilo ha de ser sordo, mudo y ciego.
El que carece de ideas, hace suyas las ajenas.
Bajo ese puente, no pasa corriente.
Dibujar una serpiente añadiéndole patas.
Principio quieren las cosas.
El vulgo es necio y pues lo paga, es justo hablarle en necio para darle gusto.
El que no sabe, es como el que no ve.
Niño mimado, niño mal educado.
No puedes guiar el viento, pero puedes cambiar la dirección de tus velas.
Al sonar el pedo, solo queda un rostro serio.
Quien langosta y caviar quiera, que afloje la billetera.
Que Dios me libre de los listos, que de los tonto ya me libro yo
Bizcocho de monja, fanega de trigo.
Bien vengas, mal, si vienes solo.
Haz lo que creas que está bien.
Bueno es ser lo que se quiere parecer.
El que habla de millones, seguro que no tiene para calzones.
Que mañana hay misa para los sordos.
El mal penetra como una aguja y luego es como un roble.
A quien tiene escopeta, guitarra, reloj y mujer, nunca le falta un trasto que componer.
Ser desagradecido es de mal nacidos.
De arriero a arriero no pasa dinero.