Ay del ay que al alma llega y en llegando allí se queda.
El que nace para buey, del cielo le cae la yunta.
Está en todo menos en misa.
Vamos a ver dijo el ciego.
Leal El amigo, al bien y al mal se para.
Es mejor escuchar poco y entender que escuchar mucho y no hacerlo.
Los perfumes más sutiles, no se venden por barriles.
El que mucho habla, mucho yerra.
Estorba más que un colchón en la cocina.
Quien arroz come, buenos carrillos pone.
A la gorra, ni quien le corra.
Quien hila y tuerce, bien lo merece.
Comamos y triunfemos, que esto ganaremos.
Tres hijas y una madre, cuatro diablos para el padre.
Por más largo que sea el pico no llega a los ojos.
En esta vida tan loca, uno es el que baila y otro es el que toca.
Dijo el asno al mulo: "Arre allá, orejudo".
El que es buen gallo en cualquier gallinero canta.
El monte tiene ojo.
El hombre que te parece feliz a menudo es más infeliz que tú
Jamón y vino añejo estiran el pellejo.
La casa hecha y el hueco a la puerta.
El yerro encelado, medio perdonado.
Cuando dos hermanos trabajan juntos las montañas se convierten en oro.
Cuando tres marchan juntos tiene que haber uno que mande.
A tu hijo dale oficio, que el ocio es padre del vicio.
La fortuna es un montoncillo de arena: un viento la trae y otro se la lleva.
No encomie un vado hasta que lo hayas pasado.
Más vale que se pierda una casa que no dos.
Cae más rápido, un hablador que un cojo.
De la noche en la espesura, hasta la nieve es oscura.
La buena lectura, distrae, enseña y cura.
Al roto, patadas y porotos.
Es gran bobada poner cebo al ave cazada.
La verdad que daña es mejor que la mentira que alegra.
Oveja de todos, cómenla lobos.
No te preocupes por no ser conocido. Preocúpate por ser digno de que se te conozca.
Alla va el niño, donde le tratan con cariño.
Voy a gobernarles por leyes fijas, entonces el descanso y la felicidad prevalecerán en el mundo
La bendición del Señor trae riquezas, y nada se gana con preocuparse.
Es más fácil variar el curso de un río que el carácter de un hombre.
El huevo de hoy, el pan de ayer y el vino de un año, a todos hace provecho y a ninguno daño.
La campana no suena si el badajo no la golpea.
Más vale ser pobre que estar enterrado.
A la mujer parida y a tela urdida, nunca le falta guarida.
Dar y quitar, derechito al infierno sin descansar.
Negocian los hombres sabios, disimulando injurias y sufriendo agravios.
Que no me busquen porque me encuentran.
Me importa un bledo.
Si dios no perdonase, su paraíso estaría vacío.