Hombre entrado en días, las pasiones frías.
No siempre huye el que vuelve la espalda
Que el amor sea como un paño que envuelve tu vida y tu muerte
Buenas acciones valen más que buenas razones.
La lengua resiste porque es blanda; los dientes se quiebran porque son duros.
Pájaros de otoño, gordos como tordos.
De boca para fuera.
Entre padres e hijos no metas los hocicos.
Se coge al toro por los cuernos, al hombre por la palabra y a la mujer por el elogio.
La suerte es loca y a cualquiera le toca.
Una boca y dos orejas, tenemos; para que oigamos más que hablemos.
Hazte la fama y échate a la cama.
El frío puede entrar de repente, entre Navidad y los Inocentes.
A flores nuevas, afeite perdido.
En las cosas del corazón, no manda uno, mandan dos.
Vecinas porque les digo las mentiras.
En noche oscura y sin vela "churrias y dolor de muelas".
Después de la liebre ida, palos a la cama.
Obra con amores y no con buenas razones.
La curiosidad mató al gato.
Burlas de manos, burlas de villanos.
Mal de muchos, consuelo de tontos.
Adiós las flores, yo con el aroma tengo.
Nota: Imita la fonética del inicio del canto de requiem "dies irae dies illae" ("día de ira, día de lágrimas") inspirado en Sofonías 1, 14. [1]
El amor enseña incluso a un cura a bailar
El que sabe sabe y el que no es jefe
Los enemigos del hombre son tres:Suegra,cuñada y esposa.
Casa vieja todo es goteras.
El encanto de la mujer puede más que el coraje del hombre
Yo no tengo por qué sudar fiebres ajenas.
En Marzo los almendros en flor y los mozos en amor.
Quien frena la lengua conserva a sus amigos.
Llevar fuego en una mano y agua en la otra
El mundo es una rosa, huélela y pásala a tu amigo
Amor, tos y fuego, descúbrense luego.
Dijo el escarabajo a sus hijos: venid acá mis flores.
Se creye o flaire que toz son d'o suyo aire [refrán escribiu en aragonés].
Haceos miel y comeos han las moscas.
En la necesidad se conoce la amistad.
Cuando los hombres son amigos el agua que beben es dulce
Hijos y duelos nos hacen gastar pañuelos.
El bebedor fino, a sorbitos bebe el vino.
Roer siempre el mismo hueso
Esquílalas pero no las desuelles
A la mujer y al ladrón, quitarles la ocasión.
El amor devuelve a los viejos sabios a la infancia
No amamos a una mujer por lo que dice, amamos lo que dice porque la amamos.
Cuervos vienen, carne huelen.
Amor y guerra tienen batallas y sorpresas.
Cuando la desventura llama a la puerta se descubre que los amigos se han dormido